Corpus Christi

Corpus Christi

Mon, 31 May 21 Lectio Divina - Year B

Después de la  solemnidad de la Santísima Trinidad, en la que la confesión de fe en el único Dios quien se nos da a conocer en trinidad de personas que se aman y nos aman, nos llevó a una sublime alabanza, celebramos hoy la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. También este domingo la confesión de fe –en la presencia real de Jesús en la Eucaristía- es el punto de partida de una inmensa alabanza al Dios que se nos da a sí mismo como don. La gratitud más perfecta será nuestra comunión con la gratitud de Jesús en su ofrenda al Padre

La pascua es la gran obra de Jesús. Es lo que vino a hacer, y como lo indica la misma palabra pascua, es el paso de Jesús al Padre por su muerte y resurrección; podemos decir que la pascua tiene un nombre: Eucaristía, ya que la Eucaristía actualiza el único sacrificio  de Cristo y lo hace presente.

“Aquella noche santa, te nos quedaste nuestro,
Con angustia tu vida, sin herida tu cuerpo.
Te nos quedaste vivo, porque ibas a ser muerto;
Porque iban a romperte, te nos quedaste entero.

Gota a gota tu sangre, grano a grano tu cuero:
Un lagar y un molino en dos trozos el leño.
Te nos quedaste todo: amor y sacramento,
Ternura prodigiosa, todo en ti, tierra y cielo.

Te quedaste conciso, te escondiste concreto,
Nada para el sentido, todo para el misterio.
Vino de sed herida, trigo de pan hambriento,
Toda tu hambre cercana, tú blancura de fuego.
En éste frío del hombre y en su labio reseco,
Aquella noche Santa, te nos quedaste nuestro.

(Himno del oficio de lectura)

Introducción
Santo Tomás de Aquino ha sabido hacer síntesis en hermosa oración todo el significado de la Eucaristía: “Oh Sagrado Banquete en el que se recuerda el memorial de la Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la vida futura”.

La Venerable Madre María Oliva del Cuerpo Místico, fundadora de las religiosas Hijas de la Iglesia se expresa en uno de sus cantos: “Pan de Vida que nutres de amor, a ésta tierra que muere perdida….
Los mismos padres conciliares cuando trataron este tema, en el Concilio Vaticano II, parece que hayan tomado a rodillas por la grandeza y profundidad del mismo. “Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche en que lo traicionaban, Instituyó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, por el cual iba a perpetuar los siglos, hasta su vuelta, confiando así a su Iglesia el Memorial de su Muerte y Resurrección: Sacramento de piedad, Signo de unidad, Vínculo de caridad. (S.C. 47) 

En ésta época que estamos viviendo tan dolorosa, Jesús Eucaristía viene a nuestro encuentro. Ofreciéndonos su amor inagotable el Alimento que nutre nuestras vidas y su Sangre preciosa que sacia  la sed que sofoca y quema nuestro ser. Su Cuerpo y su Sangre nutren, fortalecen y renuevan la vida de quienes se alimentan recibiéndole con amor y gratitud.
Ahora dispongamos a escucharle por medio de su divina Palabra: 

Del Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26

¿Que dice el texto?
La Eucaristía: el gesto supremo de amor.   El último encuentro de Jesús con sus discípulos se desarrolla en un ambiente solemne de la tradicional celebración de Pascua.  Se evidencia un contraste muy grande.  Por un lado, los discípulos, que se sienten inseguros y no atienden nada de lo que está sucediendo. Por otro lado, Jesús: Tranquilo y Señor de la situación, que preside la cena y reparte el pan, invita a sus amigos a tomar de su Cuerpo y su Sangre.

Jesús realiza la obra por lo que siempre oró:  dar su vida para que sus amigos la tengan y la tengan en abundancia.  Este es el sentido profundo de la Eucaristía: aprender de Jesús a partirse y darse, sin temores, sin miedos y sin escatimar esfuerzos, tiempos y sacrificios. Aún en contravía de las fuerzas que amenazan el tesoro de la vida. Con la certeza de que la Vida es más fuerte que la muerte. La fe en la resurrección es más poderosa que la muerte.
Terminada la cena, salieron con sus amigos hacia el huerto; Jesús les dice que todos lo abandonarán, huirán y se dispersarán. Pero también les dice: “Después de la resurrección los precederé en Galilea. Ellos dejan a Jesús, pero Jesús no los deja, continúa esperándolos a ellos en Galilea.

El amor incondicional de Jesús supera la tradición, negación y la fuga de los amigos.  ¡Es la revelación gratuita del Padre¡ lo repite san Pablo: “Ni las potestades, ni la altura, ni las profundidades, ni ninguna otra criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios, en Cristo Jesús nuestro Señor (Rm 8,39).

¿Qué me dice el texto?
La Eucaristía: Cena memorial de la Cruz. Este es el sacrificio que nosotros presentamos, una y otra vez, al Padre y con Él entramos en comunión en la Eucaristía: el sacrificio de Cristo en la cruz no se ha terminado, porque está presente en Él mismo y que nos ha encargado que celebremos el memorial de éste sacramento.
Cada vez que celebramos, se actualiza el acontecimiento salvador de su pascua, su muerte y resurrección. El Pan de la Eucaristía, nos dice Él, será para siempre su Sangre salvadora con la que Él selló su Alianza. 
Cristo es nuestro  alimento de vida eterna.  En éste admirable sacramento, Jesús ha querido ser para su comunidad, hasta el final de los siglos, el Maestro que entregó su vida afrontando la muerte más cruel de los tiempos. Pero además ha querido ser el Alimento que nos da fuerzas y nos transmite vida: “Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí y yo en el……

Para reflexionar
Qué significa el gesto de Jesús cuando parte el pan diciendo: “Tomen y coman.  ¿Esto es mi cuerpo que será entregado por ustedes...? ¿Cómo ayuda éste texto a entender mejor la Eucaristía? ¿Qué mensaje  me trae en éstos tiempos de pandemia?

Oración en tiempo de la Pandemia
Señor Resucitado, mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén.