IV Domingo de Pascua

IV Domingo de Pascua

Sun, 18 Apr 21 Lectio Divina - Year B

Este IV Domingo del Tiempo Pascual nos permite profundizar en Jesús como el Buen Pastor y a nosotros como ovejas de su rebaño. Es un tema que ha alimentado la fe y la devoción de los cristianos a lo largo de los siglos. Los primeros cristianos no se atrevían a pintar a Jesús crucificado; sin embargo, en las pinturas de las catacumbas y en los sarcófagos paleocristianos es muy común encontrar representaciones de Jesucristo con una oveja sobre sus hombros. Los presbiterios de las antiguas Basílicas suelen estar decorados con mosaicos que representan dos filas de ovejas acercándose a beber de una fuente. La imagen de Jesús Pastor es tan rica, que nos ayuda a comprender su identidad, su misión y su relación con el Padre y con nosotros.

La figura de Jesús, el buen Pastor, dice relación primariamente y ante todo a sus fieles, es decir, a la comunidad creyente; pero también, en segundo lugar, a los que en el pueblo de Dios continúa el pastoreo de Cristo sobre su grey. Por eso este domingo es dedicado para una jornada mundial de oración por las vocaciones al Sacerdocio y a la vida consagrada al Señor (desde 1964, con S. Pablo VI).

Contexto
El discurso de Jesús sobre el buen Pastor  (Jn 10, 1-18). Se encuentra entre el capítulo (Jn 9, 1-49) donde Jesús sana a aun ciego de nacimiento. Una manera de profundizar este capítulo es observando las reacciones de la gente frente al milagro: unos se abren a la luz, o sea a la fe. Otros se alejan cegados y prefieren quedarse con sus luces.  Y el capítulo (Jn11, 1- 44) La resurrección de Lázaro. Este es el séptimo y último milagro de Jesús en el evangelio de Juan.
En (Jn 10,11-18) Yo soy el buen Pastor Jesús no es sencillamente un pastor. Él es el Buen Pastor. Lo que revela quien es  el Buen Pastor, es el conocimiento reciproco entre la oveja y el pastor y el dar la vida por las ovejas.
A las  actitudes de las ovejas frente al pastor que las conduce, para ver si reconocen su voz; a la actitud del Pastor ante las ovejas para ver si su interés es la vida de las ovejas y si es capaz de dar la vida por ellas (Jn 10,11-18). Esta es la última parte del discurso del Buen Pastor.

Comentario del Texto
El buen pastor. El término griego significa tanto “bueno” como “hermoso y noble”: Jesús es el pastor bello. Veamos  algunos rasgos característicos que nos presenta el pasaje del Evangelio de San Juan:

  • Jesús es el buen Pastor (vv. 11-15).
  • Pastor único de un solo rebaño (v.16).
  • Pastor que da su vida por sus ovejas (vv 15b.17-18).

En el capítulo de (Jn 10,11-18) Jesús se presenta como el Buen Pastor que da su vida por las ovejas. Jesús delinea la conducta del mercenario. Jesús se presenta como el Buen Pastor que conoce sus ovejas. Jesús indica el horizonte de seguir: un solo rebaño y un sólo Pastor; pero a su vez manifiesta que hay otras ovejas que no son de este rebaño, porque  todavía no han escuchado su voz, pero cuando la escuchen, descubrirán que él es el Buen Pastor.

En el Antiguo Testamento, los profetas criticaban a los reyes porque eran pastores que no se ocupaban de su grey y no lo llevaban a pastar (Jr 2,8; 10, 1,23, 1-2).Esta crítica sobre los malos pastores aumentó y llegó al punto culminante cuando por culpa del rey el pueblo fue deportado al desierto, ¡Hay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño? ¡Vosotros habéis tomado la leche, os habéis vestido con lana, habéis sacrificado las ovejas más gordas y no habéis apacentado el rebaño ( Ez 34, 1-10; Zc 11,4-17).

Nace el deseo y la esperanza de que un día Dios suscite buenos pastores y que el Mesías sea un buen pastor para el pueblo de Dios. Les pondré pastores según mi corazón, que los alimenten con inteligencia y prudencia. Yo recogeré mis ovejas de todas las tierras a donde las empuje, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán. Y pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderá (Jr 3, 15; 23,4).
Jesús es el Buen Pastor, tiene un conocimiento total de las ovejas. Este conocimiento es reciproco. Jesús conoce a los suyos y los suyos le conocen a Él. Este conocimiento es imagen del que existe entre el Padre y el mismo Jesús. El conocimiento lleva a tener una relación personal, a vivir en comunión y a establecer un diálogo permanente. Jesús viene al mundo para dar la vida. Esta expresión consiste en la entrega libre y voluntaria de la vida por las ovejas. Así Jesús cumple un acto mesiánico y al mismo tiempo manifiesta el amor del Padre por todos nosotros. La vida es el don del Pastor para ser pasto y agua para los suyos.

El profeta Ezequiel lo expresaba con estas palabras: Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas. Las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas. Las sacaré de en medio de los pueblos, las reuniré, y las llevaré de nuevo a su tierra. Esas ovejas que tiene que conducir, adquieren para nosotros un especial significado, al habernos sido encomendada también esta misión: Pondré al frente de ellas pastores que las apacienten, y nunca más estarán medrosas ni asustadas, ni faltará ninguna (Jr 23, 4). Al final del evangelio de Juan, al preguntarle repetidamente Jesús a Pedro si le ama, y por tres veces repetir afirmativamente, de manera insistente le dice que le apaciente sus corderos, sus ovejas (Jn 21, 15-17). Esta es la voz del Buen Pastor, la voz de la Iglesia, la voz de Jesús, porque sólo habrá un rebaño, y un solo pastor.

La idea de unidad que se expresa, aparece repetidamente, pero donde será más insistente la encontramos en la oración de Jesús: Padre, que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros (Jn 17, 21). Es de resaltar también la relación de Jesús con el Padre y lo que lacaracteriza: Es que conoce a las ovejas y es conocido por ellas. Y Él da su vida por las ovejas. Esto significa sacrificarse por amor. Las ovejas sienten y perciben cuando una persona las defiende y las protege.

Yo soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas; es decir: las amo, y ellas me conocen a mí. Es como si dijese con toda claridad: “Los que me aman me obedecen”. Pues el que no ama la verdad es que todavía no la conoce. Por esto el Señor añade, en este mismo texto: como el Padre me conoce a mí, yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo que equivale a decir: “En esto consiste mi conocimiento del Padre y el conocimiento que el Padre tiene de mí, en que doy mi vida por mis ovejas; esto es el amor que me hace morir por mis ovejas demuestra hasta qué punto amo al Padre” (Papa San Gregorio Magno).

La Iglesia en efecto es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo. Es también el rebaño  cuyo Pastor será el mismo Dios, como Él mismo anunció. Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo el que sinceras las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y cabeza de los pastores, que diósu vida por las ovejas (Cat. N°754).

Dios es el Buen Pastor. Jesús es el buen Pastor. La Iglesia continúa la obra de Dios y de Jesús. Podemos cantar nuestro Salmo 23:  y así la Iglesia nos gobierna y nada nos faltará. Ella nos conduce a buenos pastos. Nos conduce así al agua saludable. Ella restaura el mi alma. La práctica de los consejos evangélicos es el pasto preferido del Buen Pastor, el más restaurador, y la Iglesia lo reserva a sus ángeles preferidos. Su código antes de ser restricción es sabiduría, antes de ser ley es amor (Diamantes entre las perlas, María Oliva Bonaldo).

Oración
Dios todo poderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la Resurrección de Jesucristo;  concédenos también la alergia eterna del Reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor.