Cuerpo y Sangre de Cristo

Cuerpo y Sangre de Cristo

Sun, 16 Jun 19 Lectio Divina - Year C

Cuando Jesús se retira con los “Doce” las gentes lo saben y lo siguen.
El retorno de los Doce hacia Jesús después de la misión, el adherirse a El y estar con El, hace fecundo el ministerio del Discípulo y hace que las gentes acudan a Él. Jesús los acoge y les habla del Reino de Dios, sanando a los que tenían necesidad de ser curados.

Esta multiplicación de Jesús se encuadra dentro de su actividad como Maestro. Jesús se puso a hablar del Reino de Dios. El evangelista Lucas nos sitúa este “milagro” en un lugar abierto donde era más fácil que la gente que seguía a Jesús se pudiera congregar.

Su acogida previa al Banquete tiene dos aspectos: la Palabra acerca del Reino de Dios y la atención a los necesitados. Es la Palabra que sana y habilita para comer junto con El (Lc 5,29-31)

Es la acogida previa a la celebración eucarística (1Cor,11-33) que concluye: “acójanse los unos a los otros”
El día había comenzado a declinar y los Doce le dicen a Jesús que despida a la gente para que vayan a buscar alimentos… y Jesús les dice” denle ustedes de comer”

Ellos ignoran que la Palabra se ha hecho alimento en Jesús. Dios sabrá saciar al hambre de su pueblo incluso en el desierto (Ex 16,1ss; Sal.78,19ss. Jesús da a sus discípulos la misma orden que dio Eliseo, 2R4,42-43).

MEDITACIÓN
Jesús quiso aliviar la necesidad de los muchos que le seguían. Pero también quiso enseñar a sus discípulos: “Dadles vosotros de comer“. Las objeciones que los discípulos pusieron a Jesús son humanamente comprensibles. Era un gentío el que estaba en torno a Jesús y en un descampado. ¿De dónde iban a sacar comida para tantos?
Los Discípulos no comprenden que el “comer”= “vivir”, está unido al “dar”. El gesto de Jesús de partir el pan y entregarse totalmente, les abrirá  los ojos sobre la economía de la vida.

Jesús satisface el hambre material de la multitud (partió los panes y se los dio) no sin antes alzar la mirada al cielo y pronunciar la bendición. Solo podremos llevar a los demás a Jesús, si antes nosotros nos hemos alimentado de Él. Esta experiencia de Dios será la que nos empuje a ayudar a nuestros hermanos. El gesto de Jesús continúa hoy. En la Eucaristía vivimos “aquí y ahora, el “hoy” de su amor eterno que se nos ha entregado en el “Hoy de la cruz” “Se recogieron los trozos que les había sobrado”

La sobreabundancia es la bendición ya prometida al que abre la mano ante el pobre (Dt 15,11; 28,5) (2Re 4,42-44) (Jn 6,12). 
En este Evangelio hay una expresión de Jesús que me impresiona siempre: «Dadles vosotros de comer». Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir. (Papa Francisco)

También nosotros buscamos seguir a Jesús para escucharle, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarle y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿cómo sigo yo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirle quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.
Ante la necesidad de la multitud, la solución de los discípulos es despedir a la muchedumbre. ¡Cuántas veces nosotros cristianos hemos tenido esta tentación! No nos hacemos cargo de las necesidades de los demás… Pero la solución de Jesús va en otra dirección «Dadles vosotros de comer». (Papa Francisco)

En la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, el del servicio, el de compartir, el del don, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si se comparte, se convierte en riqueza, porque el poder de Dios, que es el del amor, desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.
Preguntémonos… al adorar a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor, que se da a mí, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño recinto, para salir y no tener miedo de dar, de compartir, de amarle a Él y a los demás? (Papa Francisco)

Compromiso
Dadles vosotros de comer” Atiende a los hermanos que están hambrientos, más necesitados, solos, no tienen nada… ¿Qué puedes hacer en concreto en este sentido con aquellos que necesitan de ti?
Vive con mayor conciencia, fe, amor y gratitud cada Eucaristía y acude con frecuencia a visitar a Jesús en el Sagrario con actitud de adoración y gratitud.
 

Contemplación: Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador y salvador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Oración a Jesús Eucaristía
Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed...
Gracias Señor, porque en el pan y el vino nos entregas tu vida y nos llenas de tu presencia.
Gracias Señor, porque quisisteis celebrar tu entrega, en torno a una mesa con tus amigos, para que fuesen una comunidad de amor.
Gracias Señor, porque en la eucaristía nos haces UNO contigo, nos unes a tu vida, en la medida en que estamos dispuestos a entregar la nuestra...
Gracias, Señor, porque todo el día puede ser una preparación para celebrar y compartir la eucaristía...
Gracias, Señor, porque todos los días puedo volver a empezar..., y continuar mi camino de fraternidad con mis hermanos, y mi camino de transformación en ti...(Aciprensa)