Domingo de Pascua - Resurrección del Señor

Domingo de Pascua - Resurrección del Señor

Sun, 14 Apr 19 Lectio Divina - Year C

En este Ciclo C del Año Litúrgico caminamos de la mano del Evangelista Lucas, hoy realizaremos nuestra Lectio divina Lc 24, 1-11.

Leemos desde el v. 56 del capítulo 23: "Y regresando, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron según el precepto." Nos permite ver cómo las mujeres observaron el reposo, según la ley. Para los cristianos éste sería el último sábado observado según la antigua ley. De ahora en adelante el día del Señor será el primer día de la semana, el día de la resurrección. Aspecto muy importante que, no solo atañe a la tradición familiar como tal sino que es un elemento constitutivo de nuestra vivencia de la fe y por su puesto de la celebración de la fe en comunidad eclesial. (Cf. Mateo 28 1-7; Lucas 24,1; Juan 20, 1. Hc 20, 7: 1 Co 16, 2. Ap 1, 10). Lucas no especifica como Marcos (Mc 16,1), que las mujeres compraron perfumes. Lo habían preparado todo antes del sábado (Lc 23,56). Así este capítulo 24 de Lc comienza resaltando:

V.1 "El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado."

V.2 San Lucas subraya un hecho particular: "Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro,". Inicia este versículo con la conjunción pero para enfatizar que el sepulcro donde había sido colocado el cuerpo de Jesús no estaba sellado.

V.3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Segunda sorpresa. La tumba vacía evidentemente habla de la resurrección de Jesucristo. Sin embargo, no es tan obvio para las mujeres que se encuentran ante unas circunstancias totalmente inusuales. Por su puesto están consternadas, perplejas…

V.4 No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes.

Este resplandor de sus vestidos hace parte del contexto de este hecho sin precedentes: la resurrección de un muerto. Se pasa a un plano sobre natural que excede las perspectivas humanas. Esta escena nos transporta a la descripción de Moisés y Elías en la transfiguración en el monte Tabor. También aparecen dos hombres vestidos de blanco en la narración de la ascensión (Hch 1,10). Paralelamente, en San Juan, María Magdalena ve dos ángeles con vestidos blancos, sentados… donde había estado depositado el cuerpo de Jesús (Jn 20,10), presentados, por tanto con figura humana.

Distintos comentaristas sostienen que los dos visitantes angélicos se mencionan por analogía con los testigos humanos: eran necesarios dos para un testimonio válido.

V.5 Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" Era una frase conocida en la literatura rabínica: buscar a los muertos entre los vivos, a la que San Lucas da la vuelta para convertirla en el primer anuncio gozoso de la Resurrección. Ellas inclinaron el rostro. ¿Por qué habrán inclinado el rostro? Sería por miedo o ¿porque recordaron que no hay que mirar de frente las cosas divinas? Objetivamente estaban atónitas. Los hombres las interrogan y a la vez las exhortan a recordar cuanto Jesús mismo les había expuesto e inmediatamente ellas recuerdan sus palabras.

V.6-8 "No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite. "».Y ellas recordaron sus palabras."

Por esta razón, regresan para comunicar a todos cuanto les había sucedido. Naturalmente, no era algo que sería aceptado de primera mano. De hecho, Lucas afirma que no les creían y lo consideraban desatinos.

V.9-11. "Regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás."

"Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían como desatinos y no les creían." 

Uno de los elementos que Lucas aporta en su evangelio es la presencia de las mujeres en la vida de Jesús (Cf Lc 8 2-3) y, es significativo que en los cuatro evangelios sobresalen las mujeres como testigos de la resurrección del Señor, de sus apariciones, teniendo presente que para los judíos el testimonio de las mujeres no tenía valor jurídico. Sin embargo, constatamos que son ellas quienes permanecen fieles al Maestro hasta la cruz, que son quienes, antes que sus amigos y discípulos van al sepulcro de primeras…

Meditatio
Hemos de hacer una peregrinación interior a nuestro corazón para observar detenidamente cuál es nuestra actitud frente a este hecho que da el sentido a nuestra existencia, el sentido a nuestra fe pues, como dice San Pablo, “si Cristo no resucitó vana es nuestra fe” (1Co 15, 14).

Cuál es nuestra actitud, quizá como la de las mujeres: madrugar para estar con Jesús, buscar todas las ocasiones para escuchar su voz, pues como nos dice la antífona de ingreso en la Eucaristía de hoy I Domingo de Pascua: “He resucitado y estoy siempre contigo”. Siento la alegría profunda de sentir a Jesús resucitado en mi vida, a tal punto que me impulsa a salir, como nos invita continuamente el Papa Francisco. E igualmente, como afirma Madre María Oliva del cuerpo Místico de Cristo, Fundadora de las Religiosas Hijas de la Iglesia: decir a todos que Dios existe y es amor.

Salir y decir que Dios existe y es amor, aunque muchos no nos crean, aunque muchos piensen que son desatinos para la sociedad de hoy, sumergida aún en las tinieblas del error, del pecado.

Contemplatio
Adentrémonos en este momento en el que nos damos cuenta que la piedra del sepulcro de Jesús está corrida, el secpulcro está vacío, su cuerpo no sufrió la corrupción, Él está vivo. Escuchemos a los ángeles que Dios mismo nos envía para recordarnos las palabras de Jesús y comprender aún más este Misterio de nuestra Salvación.

Oratio
En este ambiente de contemplación, dejemos que sea el mismo Espíritu Santo que nos impulsa a alabar a nuestro Padre Dios por haber entregado a su propio Hijo para nuestra salvación. Alabémoslo por tantos hermanos nuestros que han recobrado la vida de gracia por la celebración de los misterios de la vida de Jesús, su Pasión, Muerte y Resurrección. Y todo aquello que desde el secreto podemos comunicarle a Él.

Actio
Pero no nos despidamos del Señor antes de haber formulado estrictamente nuestro compromiso concreto, real para vivir y celebrar la Resurrección del Señor. Digámosle que viviremos como hijos de la Luz, llevándola donde quiera que estemos, disipando las tinieblas que intentan oscurecer la humanidad entera. Y, por supuesto viviendo en la alegría pascual, no solamente en esta cincuentena que la Iglesia nos ofrece del Tiempo Pascual sino durante nuestra vida.