IV Domingo de Cuaresma

IV Domingo de Cuaresma

Tue, 17 Mar 20 Lectio Divina - Year A

Oración
Invocamos la presencia del Espíritu Santo, para que ilumine con su luz nuestra mente, abra el corazón, para que, como María Santísima, podamos acoger con alegría la palabra, hacerla vida y darla a conocer con nuestras palabras y obras a quienes se acerquen a cada uno de nosotros.

Contexto
Meditando la historia de la curación del ciego, recordemos el contexto de las comunidades cristianas en Asia Menor hacia finales del siglo primero, para las cuales fue escrito el Evangelio de Juan y que en aquel momento se identificaban con el ciego y con su curación. Ellas también consiguieron ver la presencia de Dios en la persona de Jesús de Nazaret y se convirtieron; Fue un proceso doloroso en la descripción de las etapas y conflictos de la curación del ciego, así el Evangelista evoca el recorrido espiritual de la comunidad que parte de la oscuridad hasta la plena luz de la fe iluminada por cristo (Jn 11,9; 12, 35).

El relato que está después de que Jesús se proclama luz del mundo (Jn 8, 12; 12, 46) luz para los hombres de todos los tiempos (Lc. 2,32; Is. 49,6) y que asegura: “quien me sigue no caminará en las tinieblas”, es quien realiza la curación de un ciego de nacimiento; un hombre que no había visto la luz. Jesús es la luz y por tanto el ciego recibe esa luz, no solo la luz de los ojos sino la luz espiritual que hace de él una persona nueva.

V.1-2ss- Él es la luz que se da, no obstante, los hombres se dividan respecto a Él; unos se abren a la luz, otros prefieren vivir en las tinieblas a causa de una concepción legalista de la de la ley de Dios y se alejan enceguecidos por su pensamiento cerrado y a veces egoísta, porque prefieren quedarse con sus luces.  Jesús entonces les recuerda las normas e instrucciones de Dios y elimina la idea de que toda desgracia (Ex 18,20; Lc 13,2) es como el castigo de una falta. Esto nos ayuda a descubrir la verdadera imagen de Jesús que no vino a ser servido sino a servir, por eso observa y ve al hombre necesitado de luz.

  1. 6-7- Le unta barro con saliva en los ojos… como si le ungiera, dándole parte de sí mismo y le envía a lavarse a la piscina de Siloé (Mc 8, 23; Is. 8,6). A la fuente, al agua que le dará nueva vida, imagen del bautismo. El lavar, quitar la impureza, implica para el ciego recobrar la vista.

V.8- 12-Sus vecinos y los que le habían visto pidiendo limosna se muestran sorprendidos, se cuestionan y lo interrogan ante tal suceso.

V.13ss- No contentos con las preguntas lo llevan ante los fariseos, estos defienden la Ley, y no es para asombrarse, puesto que ellos se sienten más comprometidos con la palabra escrita y se quedan más alejados de la miseria humana. (Mt. 12,10; Lc 14, 1).

V.15 - 17- El ciego ahora no solo ve, sino que habla con firmeza de aquel que lo curó (mt.16- 14) y relata abiertamente, lo que Jesús hizo con él. Cree en Él porque entiende inmediatamente el significado de su curación. Es la presentación que el evangelista hace del creyente que capta la luz verdadera en especial los (v.4 y 39-41) y como va creciendo en la experiencia cognoscitiva de Jesús.

V.18-23- Los padres se muestran temerosos y oportunistas, lo mismo sucede con algunos jefes (Jn 7,13; 12,42).

  1. 24-29.34- Le piden confesar la verdad: El ciego sin temor dio testimonio de lo que le había hecho Jesús para obtener la visión y lo que pensaba de aquel hombre. Incluso le insultaron, y no tuvo miedo de que lo expulsaran de la sinagoga.

v.30-- Ustedes no entienden de donde viene el hombre que me abrió los ojos.  Pero, ¿Quiénes viven en un mundo abierto a Dios? Con toda lógica, los fariseos expulsan al ciego, porque la fe en Jesús separa irremediablemente al creyente de aquellos que no reconocen la manera de actuar de Dios.

V.35-39-Las actitudes del ciego al ver nuevamente a Jesús y ante la pregunta hecha, le responde con otra pregunta: “¿Y quién es, Señor, para que crea en él?...  A la respuesta dada, sin dudar hace su profesión: “creo, Señor” y se puso de rodillas. El que cree ve lo mismo que ven los demás, pero capta, además, algo que a ellos se les escapa, porque se necesitan otros ojos para ver más allá

  1. 41- “Esa es la prueba de su pecado”. Aquí, como en (3,36 y 15,22) Jesús se refiere a una frase de Núm. 1530-31, que condena el pecado voluntario.

Nombres y títulos que recibe Jesús: A medida que leemos la narración de la curación del ciego, Juan registra varios títulos, adjetivos y nombres que dicen a Jesús, del mismo evangelista, del ciego, de los fariseos, de él mismo. Era una forma de catequesis de la época, para ayudar a las personas a aclarar las ideas respecto a Jesús y a definirse ante Él.

La lista indica el crecimiento del ciego en la fe y como se aclara su visión:
- Rabbí Jn 9,1) los discípulos.
- Jesús (Jn 9,5): Luz del mundo
- Enviado (Jn 9,7): el evangelista.
- Hombre (Jn 11: el ciego curado
- Jesús (9,11): el ciego curado
- No viene de Dios (Jn 9,16): algunos fariseos.
- Profeta (Jn 9,17): el ciego curado.
- Cristo (Jn 9,24): el pueblo. 
- Pecador (Jn 9,24): algunos fariseos.
- No sabemos de donde es (Jn 9,31: el ciego curado.
- Religioso (Jn9,31): el ciego curado.
- Hace la voluntad de Dios (Jn 9,31): el ciego curado.
- Hijo del hombre: (Jn 9,35): Jesús.
- Señor (Jn9,36): el ciego curado.

  -Creo, Señor (Jn9,38): el ciego curado.

¿QUÉ LE DIGO AL SEÑOR?
Señor, también necesito que me cures de mis cegueras. Hay tantas cosas que el mundo ofrece, hay oscuridades que impiden ver claramente tu figura, Señor, hay otras luces que impiden ver con claridad, hay obstáculos que me hacen tropezar, entonces como el ciego acudo a Ti para que me sanes y entonces yo pueda reconocerte en quienes me rodean, en los acontecimientos de la historia, en los sucesos aún adversos; que pueda descubrir lo que pides y quieres de mí. Que no tenga miedo de hablar de Ti, de pronunciar tu nombre y entonces postrarme con humildad a tus pies con gratitud por ser miembro de tu amada Iglesia, desde el día que el agua del bautismo limpió mi barro y por ella entregaste tu vida en el madero de la cruz.

COMPROMISO:
Esta semana miraré con ojos de misericordia y sin prejuicios.