Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

Sun, 11 Aug 19 Lectio Divina - Year C

La Iglesia ha dado con esta definición de la Asunción una respuesta contra el desprecio de los valores de la persona y  de la vida contra la degradación de la vida sometida a la manipulación de experimentos. Sobre todo una respuesta de esperanza ante el desprecio por la existencia. 
La definición de la Asunción de Maria en cuerpo y alma a la gloria subraya la existencia y el triunfo de lo espiritual. El hombre no ha sido creado para la destrucción en el tiempo sino para la glorificación en la eternidad a través del paso por el tiempo. Este dogma invita  al optimismo frente a la vida y llena la vida de esperanza.

La fe en el cielo compromete a tomar en serio las realidades de la tierra. Todo cuanto se hace tiene  un valor. El primer valor es el hombre, todo ser humano, todo humanismo pone al ser humano en el centro de la vida y en la cumbre de los valores, mayor que el templo, mayor que la ley y el sábado. Dios se hizo servidor del hombre y Maria se declaró esclava del señor en beneficio del mundo. En Maria se encuentra de forma perfecta el fruto de la redención. En ella esta inaugurada la Iglesia gloriosa del mundo que nos espera.

«Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad. Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que la esposa que el Padre había desposado habitara en el tálamo celestial. Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y cuya alma había sido atravesada por la espada del dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la derecha del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda creatura como Madre y esclava de Dios.»(San Juan Damasceno).

El Evangelio de hoy escrito por Lucas propone a nuestra meditación uno de los textos más bellos y expresivos del nuevo Testamento, el himno del “Magnifica” en el cual Maria reconoce humildemente.

“Porque ha mirado la pequeñez de su esclava”. Ella sabe que es pequeña ante Dios y, a pesar de sus limitaciones como creatura.  
“El poderoso  ha hecho obras grandes por mí “. Esa intervención de Dios en su vida es el motivo de gozo que experimenta Maria.
“Desde ahora me felicitaran todas las generaciones”  jamás iba a imaginar que su nombre se repetiría con amor y veneración a lo largo de todos los siglos.

Maria encauza la alabanza hacia Dios, que ha hecho todo, mientras ella ha dejado hacer. En el cambio prodigioso de virginidad a maternidad descubre el estilo y esquema de la acción renovadora de Dios manifestada también en la esfera política y económica. No para cambiar puestos, dejando las cosas como esta, sino en el espíritu mesiánico de las bienaventuranzas. Ha ella la felicitaran cuantos reconozcan esos valores. Ella es La sierva que representa a Israel, siervo desvalido y socorrido por Dios  y también a la Iglesia de las bienaventuranzas.

Oremos, precisa la Iglesia, para que interceda por Ella, por nosotros. Es la típica oración de Maria. Por poco le costó durante su vida por que Jesús estaba siempre con ella: le  era suficiente su mirada. Le cuesta menos en el cielo por que puede verlo con sus ojos misericordiosos que interceden sin palabras misericordia, piedad, compasión, asistencia, providencia por nosotros, por la Iglesia que somos nosotros.

Ruega por nosotros pecadores