De las tinieblas a la luz

De las tinieblas a la luz

Vie, 12 Ene 24 Fundadora Hijas de la Iglesia

La carta del 16 de abril de 1929 deja claro que María ha pasado de las tinieblas a la luz: "Me alegro de que el torrente se haya derramado de nuevo sobre tu espíritu; quizá en este gozo mío haya un poco de amor propio, porque te predije este regreso; pero no quiero alegrarme por tan poco. Me regocijo porque el ir y venir de estas tinieblas y de esta luz, del frío siberiano y del calor tropical, es uno de los conocidos signos enseñados por la Mística: el Director Espiritual se siente animado a continuar su camino.
Es verdad, los santos son insaciables incluso de sufrimientos heroicos. Pero tú no eres una santa, estás en camino y esperemos que bien, pero hoy eres una pobrecita. Y entonces, ¿son necesarias las cosas extrañas que te gustan para llegar a ser santa? En la vida incluso larga de ciertos santos las cosas extraordinarias, a las que aludes, ocupaban, para hacerlo a lo grande y juntarlas todas, tal vez un mes. ¿Y todos los demás larguísimos días, meses y años estaban ocupados en qué? De lo terrible, de lo desagradable, del monótono trajín diario, que alimentaba como el más puro aceite, sin aspavientos, el bendito amor de sus almas, antorchas encendidas, como lámparas en torno al santuario, que consumían por el buen Dios. Aquí se puede ser generoso y heroico. En el recreo, en el refectorio, en la escuela, cuántas repugnancias has de vencer. Continúa por este camino, que es el bueno".