II Domingo de Cuaresma

II Domingo de Cuaresma

Lun, 07 Mar 22 Lectio Divina - Año C

La escucha del Maestro acompaña todas las etapas del discipulado, pero particularmente cuando la “Palabra” es la de la “Cruz”. Una vez que Pedro y sus compañeros han quedado impactados en el primer anuncio de la Pascua de Jesús, deben ampliar sus horizontes para comprender que el camino doloroso de Jesús culmina en la Gloria.
La palabra “transfiguración” proviene de las raíces latinas trans (“a través”) y figura (“forma, aspecto”). Por lo tanto, significa un cambio de forma o apariencia. Esto es lo que le sucedió a Jesús en el evento conocido como la Transfiguración: su apariencia cambió y se volvió gloriosa.
En este segundo domingo de Cuaresma se nos presenta cada año la escena de la transfiguración de Jesús ante sus discípulos, este año según san Lucas.   Para dar inicio al camino de la cruz, hacia la pasión y muerte de Cristo Jesús, se nos propone el destino último de este camino: “la gloria de Cristo y la nuestra”.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO.
Invoquemos la presencia de Dios Espíritu Santo, para que su Luz, Sabiduría y Entendimiento que proceden de Él, nos ilumine y guíe y podamos comprender su Palabra y hacerla vida.
“Espíritu Santo, memoria de Dios, reaviva en nosotros el recuerdo del don recibido. Líbranos de la parálisis del egoísmo y enciende en nosotros el deseo de servir, de hacer el bien. Porque peor que esta crisis, es solamente el drama de desaprovecharla, encerrándonos en nosotros mismos”.
“Ven, Espíritu Santo, Tú que eres armonía, haznos constructores de unidad; Tú que siempre te das, concédenos la valentía de salir de nosotros mismos, de amarnos y ayudarnos, para llegar a ser una sola familia. Amén” (papa Francisco).

MEDITACION DE LA PALABRA DE DIOS:
-Antes de acercarnos al santo Evangelio, miremos la bondad y gracia de nuestro Padre Dios en las lecturas.
En la primera lectura, tomada del Génesis cap.15, Abrahán creyó en la Palabra de Dios y su fe granjeó la amistad de Él, sellando así su alianza: “A tus descendientes les daré ésta tierra, desde el río de Egipto, al río Éufrates” (Gn 15,18).  En medio de las tempestades y tormentas, Abrahán le fue fiel al Señor y le obedeció hasta las últimas consecuencias.  ¿Dios que cumple su promesa le hace ver la luz, como nos narra el salmista en el salmo 26:  “El Señor es mi Luz y mi salvación, ¿a quien temeré?”.
San Pablo en la segunda lectura nos recuerda que “somos ciudadanos del cielo”; regalo gratuito que nos ha obtenido Jesús con su muerte y resurrección. “El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su CUERPO GLORIOSO.”

Ahora San Lucas nos narra la anticipación de la Pascua en la extraordinaria experiencia de la transfiguración: "Mientras oraba el aspecto de su rostro cambió".  San Lucas nos relata el acontecimiento de la transformación de Jesús mientras oraba: “El aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban y resplandecía”.  Está acompañado por Moisés y Elías, los representantes de la “Ley” y los profetas” del Antiguo Testamento, con los que habla de su muerte. Los dos personajes han experimentado en sus vidas este número simbólico: cuarenta días en el monte.

La reacción de: Pedro, Santiago y Juan, es de alegría inmensa, la propuesta de Pedro emerge como resultado de esa misma alegría que experimentan: "Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías”. El momento culminante de la escena está en la voz que desde la nube pronuncia: “Este es mi Hijo, el escogido, escúchenlo”. Dios Padre, confirma que es su Hijo amado y pide de escucharlo en forma imperativa.
El Papa San León Magno en el sermón n. 51 dice: “El Señor descubre su gloria en presencia de unos testigos escogidos e ilumina con tan gran esplendor a aquella forma corporal, que le es común con todos, que su rostro se pone brillante como el sol y sus vestidos blancos como la nieve.
Sin duda esta transfiguración tenía sobre todo la finalidad de quitar del corazón de los discípulos el escándalo de la cruz, afín de que la humillación de la pasión voluntariamente aceptada no perturbara la fe de aquellos a quienes había sido revelada la excelencia de la dignidad oculta… Las páginas de una y otra Alianza, en efecto, se confirman mutuamente.
Nadie, por lo tanto, tema el sufrimiento por causa de la justicia, nadie dude que recibirá la recompensa prometida, ya que a través del esfuerzo es como se llega al reposo y a través de la muerte a la vida”.     

ORACION: ¿Qué le decimos a Dios?

CONTEMPLACION:
En actitud de contemplación que resuene en nuestro interior la palabra de Señor: “El Señor es mi Luz y mi salvación ¿a quién temeré?   Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y subió al monte para orar, y mientras oraba el aspecto de su rostro se transformó; de repente dos hombres conversaban con él. Maestro, que bueno es ¡que estemos aquí! Haremos tres tiendas... Una voz desde la nube decía: “Este es mi Hijo, el elegido, escúchenlo”. 

ACCION: ¿A que me comprometo con Dios?
Hoy día, dispongamos de un tiempo para hablar con el Padre y decirle nuestras tentaciones, decirle nuestras reflexiones sobre estas Palabras que él nos ha dicho.

ORACIÓN.
¡Señor, que sea capaz siempre de ver tu luz! ¡Que, por medio de tu Espíritu, mi vida sea una permanente cercanía a Dios! ¡Que sea capaz de subir cada día al monte Tabor para hacer de mi vida una oración, para estar siempre en tu presencia, para transfigurarme contigo, para ser luz que ilumine mi vida y la de los que me rodean! ¡Que los vestidos de mi corazón y de mi alma, ¡Señor, también se vuelvan resplandecientes, blancos porque están purificados! ¡Que siempre te escuche, Señor, como me pide el Padre! ¡Que sea capaz de entender, Señor, que eres hombre y eres Dios, que comprenda la relevancia de tu divinidad! ¡Que sea capaz de comprender, Señor, que con tu transfiguración me anticipas de manera clara tu Resurrección y que vives en mí, vives con nosotros, te haces presente en nuestra vida porque eres el Cristo vivo y resucitado! AMEN.

COMPROMISO
 Una vez más estamos invitados a tener presente en este tiempo de cuaresma los siguientes ayunos.

Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.
Ayuna de descontentos y llénate de gratitud.
Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y de paciencia.
Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo.
Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida. 
Ayuna de presiones y llénate de oración.
 
Ayuna de tristezas y amargura y llénate de alegría el corazón.
 Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.
• Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.
• Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros.

🌟Si todos intentamos hacer este ayuno, lo cotidiano se llenará de: Paz, alegría y caridad hacia uno mismo y con nuestros hermanos.