Domingo de Ramos y Pasión del Señor

Domingo de Ramos y Pasión del Señor

Dom, 03 Abr 22 Formación litúrgica

El Domingo de Ramos es la "puerta" de la Semana Santa. Una de las peculiaridades de esta celebración la encontramos en el inicio. En el Graduale Romanum, el único himnario oficial de la Iglesia después del Concilio Vaticano II con el Simplex Graduale, podemos leer:
HEBDOMADA SANTA.
Dominica in palmis de Passione Domini. Conmemoratio ingressus Domini in Jerusalem.
(Traducción) SEMANA SANTA. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén.
Luego propone una antífona, como está previsto en el Misal, para ser entonada cuando el sacerdote llegue al lugar donde comienza la celebración (fuera de la iglesia). Es un texto breve, fácil de cantar y con un contenido que resume perfectamente lo que estamos celebrando: la entrada del Señor en Jerusalén, acogido por su pueblo como Rey. La melodía, desde el principio, "anuncia" algo importante; con quinta justa (sol-re); la palabra Hosanna tiene un carácter claramente descriptivo del gozo de estar en la presencia del Rey de reyes:
Hosanna Filio David,
Benedictus qui venit in nomine Domini.
Rex Israel. Hosanna in excelsis.
(Traducción)
¡Hosanna al hijo de David!
Bendito el que viene en el nombre del Señor. Rey de Israel: ¡Hosanna en las alturas!
Tras esta primera parte (bendición de los olivos y lectura del evangelio de la entrada de Jesús en Jerusalén), la procesión se dirige hacia el interior de la iglesia. En este momento el Graduale propone otra hermosa antífona, un poco más larga que la anterior y llena de contenido:
Los niños van al encuentro del Rey de reyes con ramas de olivo en las manos... agitándolas, gritando, corriendo... La música impulsa este texto como un paisaje lleno de colores:
Pueri hebraeorum, portantes ramos olivarum, obviaverunt Domino, clamantes y dicentes: Hosanna in excelsis.
(Traducción) Los hijos de los judíos, llevando ramas de olivo en sus manos, fueron al encuentro del Señor, gritando y diciendo: ¡Hosana en el cielo!
Si la procesión es especialmente larga, se pueden cantar los versos del Salmo 117, como indica el Graduale.
Dos ejemplos de "música litúrgica" en estado puro.