Miércoles de ceniza

Miércoles de ceniza

Vie, 01 Mar 19 Lectio Divina - Año C

Con el inicio de la Cuaresma, la Iglesia abre ante nosotros un nuevo tiempo de Gracia, un tiempo de reconstrucción y recuperación de una relación más auténtica con Dios, con nosotros mismos y con los hermanos. La clave para la comprensión espiritual del Evangelio que se nos ofrece para el Miércoles de Ceniza viene dada por la primera lectura: "Vuelvan a mí con todo el corazón, dice el Señor" (Jl 2,12). El verbo "retorno", en griego "epistrefw", que significa volver atrás, dirigirse hacia; la imagen da a entender que es como si se hubiera dejado a Dios detrás, a la espalda, irse a algún lugar más allá, creyendo  que se puede caminar sin Él. La mirada del corazón, el deseo que lo mueve se dirigen a cualquier persona, pero, en realidad se trata de un deseo limitado. Cuando el hombre asume esta actitud cae en la idolatría.

Con el Miércoles de Ceniza empezamos, el camino cuaresmal que concluye con la misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo. Se trata de un Tiempo de gracia que nos prepara a celebrar la Pascua del Señor: Muerte y resurrección de Jesucristo.

El Evangelio de hoy es una llamada a entrar en lo escondido, en nuestro interior, ahí donde brilla el misterio de una Presencia. Toda la Iglesia está invitada a ponerse en camino para celebrar la Pascua con un corazón renovado. Hoy, podemos comenzar, renovando nuestra relación con Dios y con los hermanos/as. Hoy, cada uno de nosotros podemos decir al Padre con el Salmo de este día: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal.50).

El Evangelio de este Miércoles de Ceniza subraya que el Señor ve “en lo escondido”, es decir, conoce nuestro corazón. Lo esencial está en nuestro corazón, en nuestra actitud interior. Aquí comienza nuestro camino cuaresmal, nuestro camino de conversión. A partir de lo escondido podemos superar todos los obstáculos y todas las dificultades que nos acechan en el camino de nuestra vida. Y la “recompensa” está en sentirnos amados y en poderle amar.

La Liturgia de hoy Jesús nos propone tres medios para combatir con eficacia el  mal del mundo: la limosna, la oración y el  ayuno. La oración (“Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto...”), se trata de entrar en una profunda relación con Dios, mirar la vida desde ahí, con los ojos del Padre, como lo hizo Jesús.

El ayuno (“Cuando ayunéis...”) es una crítica a los excesos de nuestra sociedad de consumo en la que estamos inmersos, sí, es una crítica a nuestros excesos que dejan sin lo  imprescindible a la mayoría de los  seres humanos en esta tierra donde tantos mueren de hambre. Es una actitud que nos ayuda a comprender a quienes atraviesan dificultades materiales y a mostrarnos solidarios con ellos. No ayunamos para ahorrar o para guardar la línea. Ayunamos para ser solidarios y fraternos con los necesitados.

La limosna (“Cuando hagas limosna...”), que nos invita a la solidaridad, al compartir en un mundo donde crece el hambre y la injusticia. Esta cuaresma es una ocasión para hacernos solidarios con quienes sufren la crisis económica y que lo están pasando mal.

Dos imperativos
“¡Déjense reconciliar con Dios!¡Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación!” (1 Corintios; Segunda lectura).  “¡Conviértete y cree en el Evangelio!” (Marcos 1,15)

Con estos dos imperativos cargados de la tierna compasión de Dios que viene gratuitamente a nuestro encuentro, la comunidad cristiana es convocada hoy a dejarse alcanzar por la misericordia del Padre, que en la muerte y resurrección de su Hijo, se derramó sobre nosotros como un derroche de amor que no tiene fin.

Volvemos así con toda la Iglesia a celebrar y vivenciar el misterio central de nuestra fe, no para repetirlo, sino para asimilarlo y vivirlo con más profundidad, asumiendo cada vez mejor los criterios, actitudes y sentimientos de Jesús como discípulos que le permiten reproducir en su vida su Misterio, y prolongar su entrega de amor hasta el extremo. Volver cada año sobre el Misterio del Señor no es pues, un círculo cerrado, sino un movimiento abierto, un dinamismo espiritual que nos permite asimilar la vida del Señor, para identificarnos cada vez más con él.

La liturgia y en ella el Pan de la Palabra de Dios que se nos ofrece cada día, se convierte en el lugar privilegiado de nuestra configuración con él, espacio abierto donde el Espíritu va esculpiendo en nosotros la imagen viva de Jesús.

Un itinerario por las rutas de la Palabra
El Evangelio de Mateo, con el cual la Iglesia inicia su itinerario de penitencia y conversión, está en el corazón “del discurso de la montaña” (Mt 6, 1-6.16-18), un texto propio de Mateo que no tiene paralelo en los otros evangelios, en el cual Jesús identifica el espíritu nuevo con que deben ser vividas las obras de justicia, las buenas obras que estamos llamados a vivir, de manera especial en este tiempo cuaresmal.

El capítulo 6 de Mateo nos introduce en el mundo complejo de las relaciones. En el evangelio se denomina “justicia” la adecuada relación con Dios y con los hermanos, siempre teniendo en vista a Dios. En los versículos 1-18, Jesús retoma tres formas de relación que caracterizaban la espiritualidad judía de su tiempo: (1) la limosna significa hacer misericordia a los demás; (2) la oración, por medio de la cual se entra en relación profunda con Dios; y (3) el ayuno, que tiene la doble finalidad de disciplinarse y expresar la contrición requerida para recibir la misericordia de Dios.

Contexto
Recordemos que Jesús nos venía hablando de las “oposiciones”   (“pero yo les digo…..), la primera oposición la encontramos en     Mateo 5,22” Pero yo les digo: si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio, el que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el tribunal supremo, si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado en el fuego del infierno.   La segunda oposición  en Mt  5, 28 “Pero yo les digo: Quien  mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón”.  Tercera oposición  Mt  5, 32 “Pero yo le digo Si un hombre se divorcia de su mujer, fuera del caso de unión ilegítima,  es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con mujer divorciada, cometerá adulterio. Cuarta oposición  Mt 5, 34 “Pero yo les digo ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios. Quinta oposición Mt 5, 39.”  Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra.”  Ultima oposición  Mt 5, 44  Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,  V 45. Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Meditación
Después de las  seis oposiciones  Mateo da tres ejemplos de otro secreto  sin el cual no es posible ver a Dios: dejar de  actuar para que nos vean los demás  y hacerlo solo para Él  (Mt 6,1).  Todo este discurso está centrado en la  experiencia de la presencia de Dios Padre.  Acatemos la invitación del Señor Jesús que nos invita a no tocar  bocina cuando  demos una limosna que contrasta  con Núm.10, 10. El Padre Celestial no necesita ya de esta advertencia, según vemos en el v.4.

Jesús nos invita a no dar espectáculos cuando estemos en oración, (Mt 6,5)  y a no ser hipócritas.  La palabra “griega” no solo designa en la sagrada escritura a los que engañan conscientemente a su mundo, sino también a los que se quedan en las apariencias  y que en realidad se burlan de Dios, porque nunca han accedido al  mundo de la verdad.  Orar no significa hablar mucho ni querer imponer a Dios nuestra voluntad, sino dejar nuestra vida en las manos del Padre  que nos ama   (Mt 6, 7). Dios, que quiere ser adorado en espíritu y en verdad (Juan 4, 23), nos muestra aquí, por boca de su Hijo y Enviado, que el valor de la oración  esencialmente es en la disposición del corazón más que en las manifestaciones exteriores. Cf. Is. 1, 11

El santo padre Francisco nos invita a vivir  la Palabra proclamada y meditada practicando la caridad,  en el marco del año de la misericordia: “La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar” ( Papa Francisco).

CONTEMPLACIÓN
En un ambiente de silencio y recogimiento, con la mente y el corazón  vacío para que sea colmado por la presencia Divina de quien tanto nos ama,  Cristo Jesús quien nos revela a Dios Padre infinitamente misericordioso, le adoramos, alabamos y damos gracias.

ORACIÓN
Padre Santo Tú que has amado tanto a la humanidad  entera, te suplicamos por mediación de su Divino Hijo  nuestro Señor Jesucristo,   nos done la gracia de crecer en Ti;  siendo misericordioso con nuestro próximo, ayunando de todo aquello que no te agrada,  y haciendo que nuestro diario vivir sea toda una unión y comunicación contigo por medio de la oración, trabajo y fraternidad.  Te lo pedimos por mediación de nuestro Señor Jesucristo.  Amén.