XXI Domingo del Tiempo Ordinario

XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Dom, 18 Ago 19 Lectio Divina - Año C

Jesús continua su viaje a Jerusalén hacia la cruz, pasando por pueblos y aldeas “enseñando”. La lección es su mismo viaje: en él Jesús nos revela que Dios nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús (2Tm 1,9) En este contexto uno pregunta a Jesús: Señor, ¿son pocos aquellos que se salvaran? La pregunta como se ve, apunta al número: ¿Cuántos vamos a salvarnos, pocos o muchos? La respuesta de Jesús traslada la atención del "cuántos" al " Cómo" nos salvamos. 

Jesús aprovecha para instruir a los discípulos sobre los requisitos de la salvación.  ¿qué dice Jesús respecto del modo de salvarnos? Dos cosas: una negativa, una positiva; primero, lo que no sirve y no basta, después lo que sí sirve para salvarse. No sirve, o no basta, para salvarse el hecho de pertenecer a determinado pueblo, a determinada raza o tradición, institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas... Comer y beber el cuerpo y la sangre del Señor, escuchar su Palabra y multiplicar las oraciones es importante, pero no es suficiente para alcanzar la Salvación. Porque al rito religioso, se debe unir la vida. La religión debe impregnar toda la vida. La oración debe orientarse a la práctica de la solidaridad, la liturgia debe abrirse a la justicia y al bien. La imagen que Jesús usa inicialmente es aquella de la "puerta estrecha". Ella representa muy bien el empeño que es necesario para alcanzar la meta de la salvación. "Esforzarse", indica una lucha, una especie de "agonía", incluye fatiga y sufrimiento, envuelve a toda la persona en el camino de fidelidad a Dios. La vida cristiana es una vida de lucha diaria; es erróneo cruzarse de brazos y relajarse después de haber hecho un compromiso personal con Cristo. No podemos quedarnos estancados en nuestra fidelidad al reino de Dios. Creer es una actitud seria y profunda, no se reduce sólo a ciertos actos de devoción, estos deben ser signos de una adhesión radical. Finalmente, al Reino de Dios son admitidas todas las personas justas de la tierra que han luchado y se han esforzado por su fe con sinceridad de corazón; esto significa que el cristianismo se abre a todas las razas, a todas las culturas, a todas las expresiones sociales y personales, sin ninguna restricción.

Pasamos a la respuesta positiva, en lo que verdaderamente asegura la salvación. La puerta anchísima, que es la misericordia de Dios, aquí es llamada estrecha. La salvación tiene como puerta la humildad; hay que dejar afuera el protagonismo del hombre. Convertirse es aceptar vivir de su misericordia. Es la muerte del yo y de su habilidad, para vivir de Dios y de su gracia. Por eso, la conversión más grande es reconocer el propio pecado. La salvación es una decisión personal. Mateo que contrapone dos caminos y dos puertas - una estrecha y otra ancha - que conducen respectivamente una a la vida y una a la muerte: esta imagen de los dos caminos Jesús la toma de (Deut 30,15ss) y de los profetas (Jer 21,8); fue para los primeros cristianos, una especie de código moral.

La imagen que Jesús usa de la "puerta estrecha" representa muy bien el empeño que es necesario para alcanzar la meta de la salvación. Esforzarse" indica una lucha, una especie de "agonía " incluye fatiga y sufrimiento, que envuelve a toda la persona en el camino de fidelidad a Dios.

La vida cristiana es una vida de lucha diaria por elevarse a un nivel espiritual superior; es erróneo cruzarse de brazos y relajarse después de haber hecho un compromiso personal con Cristo. No podemos quedarnos estancados en nuestra fidelidad al reino de Dios.

Creer es una actitud seria y radical y no solo se reduce aciertos actos de devoción, estos pueden ser signos de una adhesión radical; finalmente al Reino de Dios son admitidos todos los justos de la tierra que han luchado, amado y se han esforzado por su fe con sinceridad de corazón, esto significa que el cristianismo se abre a todas las razas, a todas las culturas, a todas las expresiones sociales y personales sin ninguna restricción.

Para la reflexión personal

● Tener el objetivo claro y caminar hacia Jerusalén: ¿mis objetivos son claros o me dejo llevar por el viento del momento?
● La puerta es estrecha. ¿Qué idea tengo de Dios, de la vida, de la salvación?

Oración

Señor, la vida no es fácil, a diario encontramos puertas estrechas, y con tus consejos poco a poco vamos entrando, sabemos que no siempre las cosas fáciles son lo mejor, así que danos paciencia para busca esta puerta que tú nos dices. También yo deseo que cuando toque a esta puerta, llegue con un camino de buena voluntad y esfuerzo en lo que tú me pides, que no me pierda en este mundo, solo tratando de aparentar que te sigo, pero que mis actos no lo manifiestan. Ayúdame a estar atento a tu mensaje y que lo cumpla como tú lo quieres.