XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Lun, 08 Oct 18 Lectio Divina - Año B

Nos encontramos ante un hombre bueno que salió al encuentro de Jesús, fue corriendo y se arrodilló ante Él. Arrodillarse ante Jesús significa creer en Él, reconocer su condición divina. Este hombre es un judío creyente, que cree en las promesas de Dios y espera en ellas.Es un hombre bueno porque desde pequeño cumple los mandamientos y hay otro detalle que lo confirma: “Jesús se quedó mirándolo, lo amó…”Jesús reconoce el valor de este hombre. Pero Jesús, que siempre quiere que demos lo mejor que nuestro Padre ha depositado en nuestros corazones, le pide más. Le pide que se abandone totalmente en Dios y abandone aquello que le tiene cogido el corazón: su riqueza, sus bienes materiales.

Jesús aprovecha esta escena para impartir a los suyos su enseñanza sobre la riqueza. Cuando el hombre pone toda su confianza en el dinero está situándose lejos del Reino de Dios, porque está sustituyendo al Creador por los bienes creados.  Los discípulos responden asustados y Jesús les recuerda: no es imposible, Dios que lo puede todo, nos ayudará a ser hombres y mujeres más libres, más vacíos de ataduras humanas y más llenos de Él.

Los discípulos, aún con sus imperfecciones como el joven rico, eran también unos hombres buenos. Pedro dirá a Jesús que lo han dejado todo y le han seguido. El Señor reconoce, sin duda, el desprendimiento de los suyos, pero la lección que hoy les ha dado sobre la riqueza no la deberán olvidar nunca. El joven rico fue un hombre bueno, que decidió no seguir a Jesús. A nosotros hoy, la Palabra, nos invita a seguir a Jesús con el corazón entero. A poner solo nuestra confianza en Él.

MEDITACIÒN: Que me dice el texto?
Comentando esta escena, Juan Pablo II añadía: “¡Deseo que experimentéis una mirada así! ¡Deseo que experimentéis la verdad de que Cristo os mira con amor!

  • Jesús, hoy, te mira con amor y te invita a seguirle, a dejar todo por seguir sus pasos, a no conformarte con cumplir los mandamientos, con ser buena persona… para eso no hacía falta que Él viniese a la tierra. Él quiere más de ti.
  • Para unos la llamada de Jesús se tomara literalmente: “dejarlo todo para seguirle”: casa, familia, trabajo… Pregúntate si Dios te llama a esto. Pregúntaselo a Jesús sinceramente en la oración.
  •  Para otros la llamada de Jesús significará seguirle en el matrimonio y trabajar para mantener una familia, donde uno no se sienta propietario de nada, sino administrador de los bienes recibidos. Tus bienes, tus talentos, tus capacidades son de Dios y te los ha concedido para que los pongas al servicio de los demás. 
  •  “Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a "ir contracorriente". Y atrévanse también a ser felices. Y es que cuando Cristo nos pide dejarlo todo, nos pide todo; cuando nos lo pide todo, no nos deja sin nada. ¡Nos da todo porque se da a Si Mismo, Él todo”! (Papa Francisco)

 Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  •  ¿Cumplo los mandamientos, pero me falta poner amor en lo que hago? ¿Soy entonces como este hombre rico? ¿Qué me falta a mí soltar, y desprender? ¿Estoy dispuesto a hacerlo? ¿Comprendo que se trata de un tesoro en el Reino de los Cielos?
  • ¿Qué hago, intento cambiar según lo que me pide Jesús, o me escapo como el hombre rico? ¿Comprendo que la causa de tristeza, y pena es decirle “NO”, al proyecto de Dios para mí vida?
  • ¿Somos conscientes de que somos los más miserables si no le tenemos a Él, la fuente de nuestra verdadera riqueza?

 ORACIÓN: Que respondo al Señor?
Oh SeñoR, yo también me atrevo a preguntarte, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Ayúdame a conocer tu voluntad en la oración y a tener la luz y fortaleza para saberte responder con prontitud y generosidad. No quiero salir triste ni apesadumbrado de esta meditación, sino con la alegría de haber puesto mi vida en tus manos.

CONTEMPLACIÒN: Como reflejo en mi vida lo que me dice el texto?

Todo eso lo he cumplido desde pequeño”. Jesús, como al joven del Evangelio, se te queda mirando con cariño. “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”. El mensaje de Jesús es claro. No basta pensar en la propia salvación; hay que pensar en las necesidades de los pobres. No basta preocuparse de la vida futura; hay que preocuparse de los que sufren en la vida actual. No basta con no hacer daño a otros; hay que colaborar en el proyecto de un mundo más justo, tal como lo quiere Dios.

  • El joven rico posee muchas cosas, es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Sólo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en la construcción del Reino.
  • La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad.

 ACCIÒN: a que me comprometo?

  • Hoy también como al joven rico, Jesús te dice: “Una cosa te falta…” Escucha de Jesús qué te falta y sigue su voz y sus indicaciones.
  • Plantéate si vives atrapado por el bienestar material, si te falta el amor verdadero a los necesitados, si te falta la alegría y la libertad de los seguidores de Jesús.
  • Comparte tu vida, tus capacidades, tus talentos, tus “riquezas”, tu alegría… con las personas que te rodean o tienen necesidad.

 Señor, toma mi vida nueva
antes de que la espera
desgaste años en mi.
Estoy dispuesto a lo que quieras
no importa lo que sea
tu llámame a servir…