Chiara LUZ para nosotros

Chiara LUZ para nosotros

Jue, 26 Oct 17 Formación

Para prepararnos a la solemnidad de Todos los Santos, compartimos la historia de una joven de nuestro tiempo, Chiara Badano, nacida en Sassello (SV) el 29 de octubre de 1971 y que se convirtió en un ejemplo para los jóvenes, por la alegría con la que enfrentaba la vida.  Pertenecía al Movimiento de los Focolarini.

Su padre, Ruggero, es camionero y su madre, María Teresa,  ama de casa. Chiara es fuerte, tenaz, desinteresada, con facciones finas, esbelta,  de grandes ojos claros, sonrisa abierta, ama la nieve y el mar, practica muchos deportes.  Tiene una sensibilidad especial por las personas mayores y les presta su atención y sus cuidados. A los nueve años conoce a los "Focolarini" de Chiara Lubich y se convierte en un miembro del "Gen". En  sus cuadernos brilla la alegría y el asombro al descubrir la vida. Después de terminar la escuela media en Sassello se traslada a Savona, donde frecuenta la escuela el Liceo clásico. A los dieciséis años, durante un partido de tenis, sinte los primeros dolores punzantes en un hombro: el primer diagnóstico es de callo óseo, después de un análisis más profundo, osteosarcoma. Se somete a cirugía en la columna vertebral, quimioterapia... crecen los espasmos y parálisis en las piernas. Rechaza la morfina que le quitaría su lucidez. Se informa de todo, nunca pierde su sonrisa habitual. Algunos médicos, no practicantes, se acercan a Dios. Su dormitorio, primero en el hospital y después en su hogar, se convierte en una pequeña iglesia, un lugar de reunión y apostolado: "Lo importante es hacer la voluntad de Dios... es permanecer en su juego... Otro mundo me espera... Me siento envuelta en un espléndido diseño que, poco a poco, se me revela  ...Me gustaba tanto ir en bicicleta y Dios me ha quitado  las piernas, pero Él me ha dado alas...".

Chiara Lubich, que la seguirá de cerca, a lo largo de su enfermedad, en una carta llena de amor le pone el sobrenombre de "Luz".

Monseñor Livio Maritano, obispo diocesano, la recuerda: "...Se sintía en ella la presencia del Espíritu Santo que la hacía capaz de imprimir en las personas que se acercaban a ella su forma de amar a Dios y a los hombres. Nos regaló a todos nosotros una experiencia religiosa muy rara y excepcional".

En los últimos días, Chiara apenas puede hablar, pero quiere prepararse para el encuentro con "El Esposo" y elige el vestido blanco, muy sencillo, con una cinta rosa. Se lo hace poner a su mejor amiga para ver como le quedará. También expliqua a su madre cómo quiere ser peinada y con qué flores debe decorarse la iglesia; sugiere los cantos y las lecturas de la Misa. Quiere que el rito sea una fiesta. Sus últimas palabras: "Mamá, sé feliz, porque yo lo soy.¡Adios!"

Murió al amanecer del 7 de octubre de 1990. Ecos inmediatos de la naturaleza extraordinaria de su breve existencia, son varias conversiones y  un milagro reconocido por la Iglesia. Chiara fue beatificada el 25 de septiembre de 2010 en presencia de sus padres, María Teresa y Ruggero Badano, y de miles de fieles de todo el mundo, especialmente jóvenes.

¡Pedimos la intercesión de esta joven Beata para guiarnos hacia el objetivo de la verdadera felicidad!