III Domingo de Pascua

III Domingo de Pascua

Lun, 25 Abr 22 Lectio Divina - Año C

A lo largo de este tiempo de santo de la cuaresma y el Triduo Pascual, escuchamos, reflexionamos y vamos meditando y confrontando nuestra vida en relación con la vida de Jesucristo, quien nos va indicando el camino y a la vez nos enseña a caminar según la voluntad de Dios. De hecho en este III Domingo de pascua la liturgia nos introduce para que reflexionemos sobre los personajes presentes en el Evangelio de Juan del capítulo 21, que en este caso vemos a los apóstoles en un tiempo determinado, en un contexto y en un lugar específico con una situación específica; el número de los discípulos  que nos cuenta el pasaje bíblico es de 7, un número muy significativo en las Sagradas Escrituras, pero la pregunta que nos podríamos hacer aquí es ¿Por qué a estos en especial? ¿Por qué no ha todos o a otros que no sean con los cuales Jesús siempre pasa más largo tiempo?, pues para lograr entender más precisamente este texto bíblico mencionaremos paso a paso cada una de las acciones, gestos, palabras, verbos que nos ayudaran a comprender el mensaje que la liturgia nos trae en este en este día.

Contexto:
Este capítulo parece ser un añadido del Evangelio de Juan, ya que el capítulo 20 tiene una conclusión total sobre la finalidad del mismo Evangelio de Juan. Como el prólogo del Evangelio, este capítulo forma una unidad aparte. No nos relata noticias de la vida de Jesús. El protagonista es el grupo de discípulos, que van transformando su vida con la experiencia de la fe en el Resucitado. El cuarto Evangelio, después de haber narrado la obra de Jesús, inicia a los apóstoles y discípulos en la misión que les confía el Señor. Señala cómo tiene  que ser la misión de los discípulos del Evangelio (pesca milagrosa, descubrir al Resucitado en la rutina diaria) y señala, sobre todo, cómo ha de ser la pastoral de la Iglesia, a base de amor y servicio.

Esta pesca en el mar de Tiberiades es un envío con fuerza y claridad  al principio del Evangelio, donde Jesús llama a los primeros discípulos, los mismos que se hallan presentes aquí: Pedro, Santiago, Juan, Natanael. La comida con Jesús, el almuerzo con el pan y los peces remite al capítulo 6, donde se describe la multiplicación de los panes – revelación del Pan de Vida. El coloquio íntimo y personal de Jesús con Pedro, su triple pregunta: “¿Me amas?” conduce a la noche, donde Pedro había negado al Señor por tres veces.

¿Qué dice el texto?  
Del texto bíblico se pueden contemplar algunas temáticas que nos ayudarán en nuestra en la reflexión, personal, comunitaria y eclesial, bajo la guía del Espíritu Santo escudriñemos la perícopa que la liturgia nos propone:

  • La manifestación de Jesús una vez más a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades y el trabajo que realizan los discípulos durante la noche.
  • Al día siguiente, al amanecer Jesús los esperaba en la orilla y a la orden de él los discípulos lo reconocen que es el maestro.
  • La actitud de Pedro es muy significativa también.
  • Jesús los invita a estar con él, a compartir.
  • La interrogación de Jesús a Simón Pedro.

El capítulo final del evangelio toca unos aspectos que no parecen haber interesado mucho anteriormente. Ha estado tan centrado en la Gloria del Padre que se ha revelado en Jesús y en la experiencia del creyente por la fe y el agua viva del Espíritu, que no parecía interesarse apenas por el lado institucional de la comunidad, ni casi por la Cena del Señor.

Por otra parte, es capítulo final tratar el primado pastoral de Pedro en la Iglesia, reafirma la importancia y la primacía del Discípulo Amado para la comunidad joánica y para toda comunidad cristiana. Así nos da su visión de una eclesiología de comunión de fe y amor, previa y primordial a toda institución. 

Fundamentar la fe pascual de los discípulos es el objetivo de tales apariciones, como veíamos el domingo anterior. Pero hoy comienza a apuntar también el tema del amor, en concreto del amor de Jesús. Fe y amor, creer y amar son dos dimisiones de una misma y única realidad: la vida con Cristo por medio del Espíritu. En la aparición del Señor a orillas del lago, comprendidos sus dos momentos: pesca y comida, se verifican todas las apariciones pascuales del Resucitado. Efectivamente, la iniciativa es de Jesús, que no es reconocido en un primer momento, sino por una palabra o gesto suyo y mediante un proceso gradual de fe que aquí es iniciado por “el discípulo que Jesús tanto quería”, Juan, que se lo comunica a Pedro: ¡Es el Señor! Certeza que participan también a continuación los otros cinco discípulos allí presentes.         

Institución y carisma En estas cuatro breves escenas hay muchas alusiones a la comunidad eclesial, en una clara aceptación de la figura de Pedro, como líder indiscutido del grupo, o mejor como Pastor universal del rebaño de Cristo resucitado, a pesar de su condición de pecador que negó tres veces al Maestro. En su tarea pastoral o pescadora de hombres hay una enorme cantidad de peces diversos, pero no se rompe la unidad simbolizada en la red (21,11).

¿Qué me dice Dios en el texto?
Ahora dispongamos nuestra mente y corazón para dialogar con Dios donde nos interpela y nos ayuda a confrontar con su palabra que ya hemos escudriñado, entonces preguntémonos:

¿Cuál es mi actitud frente a la misión que el Señor me ha encomendado?
¿Frente a las dificultades de la vida, sigo al Señor confiadamente o cojo otros caminos?
¿Creo fielmente en su palabra o titubeo ante su mandato?