La Venerable, Madre María Oliva Bonaldo, desde el comienzo de su “Obra”, nacida del carisma, don del Espíritu Santo, se preguntó si Jesús quería incluir también, en ella, a los Sacerdotes.
Dejó esta inspiración en manos del Señor, mientras se dedicaba a la formación de las Hijas que el Señor le había encomendado, fundando un instituto religioso femenino.
Varios Sacerdotes y Obispos que pudieron acercarse a ella encontraron inspiración y fortaleza en sus palabras y en su cuidado filial y maternal, para vivir su vocacion.
Hoy, algunos Sacerdotes se sienten llamados a vivir su ministerio dentro de la Iglesia diocesana, inspirándose en el carisma de la Venerable, que ella expresa así: «Conocer, amar y dar testimonio de la Iglesia; darla a conocer y hacerla amar; orar, trabajar y sufrir por ella, imitando a Jesús, que amó a la Iglesia y se sacrificó por ella».