III Domingo de Cuaresma

III Domingo de Cuaresma

Mar, 27 Feb 18 Lectio Divina - Anno B

En este tercer Domingo de Cuaresma, la síntesis de las lecturas pueden formularse así: El nuevo templo espiritual se construye sobre Cristo, muerto y resucitado (evangelio y segunda lectura), y fundamenta la nueva Alianza y la nueva Religión en espíritu y verdad que viene a sustituir a la antigua Alianza expresada en la ley mosaica (1 Lect.).

En el cuarto evangelio, Jesús usa frecuentemente términos que junto a su obvio significado para la audiencia, posee un uso más alto y metafórico cf.  2,20 el templo), ( 3,4 nuevo nacimiento), (4,5 el agua viva), (6,34 el pan de vida), (7,35 partir ) ( 11,11 despertar), (12,34 levantar en alto ), (13,9 lavarse), (14,22 mostrarse a sí mismo).

Que el pueblo no era fiel al sentido profundo de la nueva Alianza lo demuestra claramente Juan en su evangelio anunciando ya desde las primeras escaramuzas, la tensión que se crea entre Jesús y los Judíos. Ya cerca de la Pascua, Jerusalén pululaba de gente y los alrededores del templo eran un mercado. Sí, un mercado al servicio del culto del templo, pero siempre un mercado y la ira de Jesús se desata, porque el celo de la casa del Padre lo devora y la casa de la alianza se ha convertido en un mercado.

El Evangelio nos muestra unos de los pocos pasajes en que se muestra la cólera de Jesús, motivada por la situación anómala que descubre en el templo de Jerusalén. El hecho lo confirman también los tres sinópticos ( Mt. 21,12-13;Mc. 11,15-18; Luc. 19, 45-46 ). Si bien lo datan después de la entrada mesiánica del Señor en Jerusalén, antes de su pasión. Si Juan lo coloca al principio del apostolado de Jesús es probablemente para resaltar desde el comienzo el enfrentamiento de Cristo con los dirigentes político-religiosos del pueblo, “los Judíos “ v.18.

Como los Judíos los guardianes del templo, le pidieran cuenta y razón de su extraña conducta. Jesús se les encaró desafiándolos con éste enigma: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré “ Él hablaba del templo de su cuerpo refiriéndose a su resurrección al tercer día de su muerte, como lo entendieron sus discípulos después de los acontecimientos pascuales.

Todo el pasaje de la purificación del templo por Jesús se orienta a ésta auto manifestación de Cristo en su misterio salvador. Él significa el relevo a la antigua Alianza y el final del culto que encarnaba et Templo de Jerusalén; Cristo da paso a una Alianza y culto nuevos.

El templo es el lugar definitivo de la presencia del Señor; el culto es su vida filial y no los sacrificios del templo; la Alianza nueva es la que se va a realizar a través de ese misterio de la destrucción- reedificación del templo, su muerte-resurrección, suprema obediencia y culto al Padre sellada con su sangre. Cristo templo destruido por los hombres en su muerte, reedificado por el Padre en la Resurrección.

Todas las religiones han tenido y tienen un lugar destinado al culto, llámese Iglesia, templo, santuario, sinagoga, mezquita… Este especio sacro cumple diversas funciones que van unidas y en mutua dependencia bajo el común denominador de religión. Es ubicación de la presencia de la divinidad, lugar del culto a la misma y de convocación del pueblo presidido por sacerdotes que hacen el puente entre la deidad y los fieles congregados en la fe común.

Por medio de este culto el pueblo fiel, puede, en primer lugar entrar en comunión con el misterio terrible y fascinante como decía Rudolf Otto, que constituye el mundo de lo sacro y en segundo lugar consigue aplacar a la divinidad, tenerla propicia, alcanzar sus favores, y hasta participar de su vida superior. En la cumbre misma de esta adoración cultual, se dividen las vertientes de la religiosidad auténtica o de su adulteración por la magia.

El Evangelio de hoy nos deja esa gran enseñanza: Jesús inaugura un tiempo nuevo en el campo de las relaciones del hombre con Dios. Él es el nuevo templo el lugar del encuentro del hombre con Dios un encuentro en Espíritu y verdad.