IV Domingo de Cuaresma

IV Domingo de Cuaresma

Lun, 25 Mar 19 Lectio Divina - Anno C

Hoy es Domingo “LETARAE”, y nos invita a la alegría Pascual. No hemos de perder de vista que el “ejercicio cuaresmal” lo hacemos con la perspectiva de la alegría que nos espera al final del camino que no es otra que la Alegría Pascual. En este Domingo nos encontramos en el corazón de la Cuaresma, y de alguna manera, en el corazón del evangelio de Lucas, que es la lectura determinante del Ciclo C del año litúrgico.

En el corazón, porque Lc 15, siempre se ha considerado el centro de esta obra, más por lo que dice y enseña en su catequesis, que porque corresponda exactamente a ese momento de la narración sobre Jesús. La otras lecturas de hoy simplemente acompañan a la grandeza y radicalidad de lo que hoy se nos comunica en el evangelio.
Por eso, el misterio de la reconciliación, diríamos que se expresa maravillosamente en el evangelio de este día: Lc 15,11-32. Jesús, ante las acusaciones de los que le reprochan que le da oportunidades a los publicanos y pecadores, cosa que no entra en los cálculos de las tradiciones más exigentes del judaísmo, contesta con esta parábola para dejar bien claro que eso es lo que quiere Dios y eso es lo que hace Dios por medio de él.

La actitud del padre de está parábola en este Domingo la Liturgia nos contagia un tono festivo y gozoso. Señor Jesús abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. Que lea y escuche yo tu voz y medite tus enseñanzas. Despierta mi alma y mi inteligencia para que tu Palabra penetre en mi corazón y pueda yo saborearla y comprenderla. Dame una gran fe en ti para que tus Palabras sean para mí otras tantas luces que me guíen hacia ti por el camino de la justicia y de la verdad. Habla señor que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, por que tus Palabras son para mí: vida, gozo, paz y felicidad. Háblame Señor tu eres mi Señor y Maestro. Amén.

1- Lectura del texto: ¿Qué dice el texto? Algunas preguntas que me ayudan a tener un verdadero encuentro con el texto leído:
• ¿Qué personas solían acercarse a escuchar a Jesús?
• ¿Qué comentan los Escribas y Fariseos respecto de Jesús?
• ¿Qué hace Jesús para responder a las inquietudes de los Escribas y Fariseos?
• ¿Qué personajes intervienen en la parábola que presenta Jesús a los Escribas y Fariseos?
• ¿Qué pide el hijo menor a su padre?
• ¿Cuál es la respuesta del padre?
• ¿Cuál es la actitud del hijo menor después de malgastar la herencia y pasar sufrimiento y necesidad?
• ¿Cuál es la actitud del padre ante la llegada del hijo que ha pecado y se ha arrepentido?
• ¿Cuál es la actitud del hijo mayor ante la llegada de su hermano?
• ¿Cuál es la actitud del padre ante la reacción del hijo mayo?

2- Meditación:
¿Qué me dice el texto? También en este segundo momento podríamos formular algunas preguntas que ayudarán a nuestra meditación del texto leído: ¿Los Escribas y Fariseos a cuál de los dos hijos representan? ¿Los publicanos y pecadores a cuál de los dos hijos representan? ¿El padre de los dos hijos en quién me hace pensar y por qué? ¿Con cuál de los dos hijos me identifico más y por qué? ¿De qué manera o en qué circunstancias he sentido la cercanía y el amor de Dios como Padre? Iluminación: Los pecadores y recaudadores representan a los más marginados del tiempo de Jesús. El Padre es Dios, que manifiesta su amor en la práctica de Jesús; el hijo mayor representa a los hijos de Israel, que se creen intachables porque practicaban los mandamientos. Entre ellos, en primera fila, estaban los fariseos y los maestros de la ley. El hijo menor son marginados, pecadores, cobradores de impuestos y publicanos convertidos. Lejos de los cuidados paternos, la vida del hijo menor se vuelve supremamente ambigua. Está pagando el precio de su inmadurez. Se ve obligado a pasar de hijo a esclavo. Su condición es sumamente humillante, pues está obligado a cuidar cerdos, (animales impuros por excelencia para los judíos) llegado al fondo de la humillación, reconoce su pecado, se da cuenta que ha perdido su condición de hijo y decide volver a la casa en condición de siervo. El Padre jamás desiste de la idea que su hijo regrese. Viéndolo todavía de lejos se llenó de compasión y busca restablecer plenamente al hijo perdido. A partir de ese momento todo es gozo, fiesta y celebración por el regreso del hijo arrepentido. Seguidamente entra en escena el hijo mayor, (Representación de los Escribas y Fariseos) se tiene la impresión de que fuese buenecito, verdadero ideal de hijo. Pero sus declaraciones lo condenan. Su irresponsabilidad fundamental es no querer reconciliarse, acusar al hermano, no reconocerlo como hermano y reclamar al Padre la acogida que le ha brindado y reclamar el no haber sido tenido en cuenta siendo supuestamente tan buen hijo. El Padre quiere reconciliarlos, pero él se cierra totalmente.

3- Oración:
¿Qué le digo a Dios a partir de este texto? Es el momento para el diálogo con el Padre Dios: para agradecer, para alabar, para pedir perdón.

4- Contemplación:
Es el momento para sentir lo que ha significado mi relación con el Padre, posiblemente tenga que repetir muchas veces alguna frase o expresión que verdaderamente haya tocado mi vida.

5- Acción:
¿A qué me comprometo? Hago una lista con las acciones concretas que voy a realizar como fruto del texto del Evangelio con que me he encontrado