VI Domingo de Pascua

VI Domingo de Pascua

Dom, 29 Apr 18 Lectio Divina - Anno B

SER DE LA COMUNIDAD DE JESÙS ES CUESTION DE AMOR.

  1.  La comunidad y la misión en clave de amistad.

 Debemos mantenernos en su amor, manifestado en amistad y elección, que precede a nuestro actuar.  Y nuestra relación con él ha de ser a ejemplo de la suya con el Padre. La relación, el amor y la adhesión que él propone es amistad que llega hasta dar la vida por los amigos. La misión de la comunidad adquiere así una dimensión nueva, los discípulos no la ejercen como asalariados, contratados para realizar el trabajo de un señor y ejecutar sus órdenes, sino como amigos que comparten la alegría en la tarea común; la sienten como propia y se sienten personas libres, unidas por el vínculo de la amistad, trabajando en la misma causa.

  1. Circuito del amor cristiano.

“Como el Padre me ha amado”…  v 9.  Todo comienza en lo más profundo del misterio de Dios. De él es la iniciativa. El ama y envía a su Hijo gratuitamente. Su amor es lo que da identidad y misión.

“Así también os he amado yo”  v 9. El amor  divino tiene para nosotros rostro visible y calor humano en Jesús.  Su amor llega al extremo de dar la vida por sus amigos.

“Éste es mi mandamiento que os améis unos a otros”. vv  12-17. El recorrido del amor no termina;  una vez iniciado busca expandirse, como el de  Jesús que ama hasta el extremo, pues la medida del amor es amar sin medida, es dar la vida.

“ Permaneced en mi amor” … como yo en el Padre” vv  9-10.. El recorrido del amor puede quedarse  en la horizontalidad de  las relaciones interhumanas. Pero Jesús nos propone un amor en el horizonte de Dios. De esta manera el amor cristiano se cierra- sin acabar de cerrarse nunca- en quien es el origen y la esencia del amor. El trofeo de este circuito es la participación en la dicha y alegría de Dios mismo.

  1. El amor como mandamiento.

El mandamiento del amor no solo constituye la comunidad de Jesús y le da una identidad, sino que es, a la vez, el fundamento de la misión.  Donde no existe comunidad de amor mutuo no  puede existir la misión de Jesús.  Y donde  no existe misión no puede haber comunidad cristiana.  Como Jesús en su actividad manifiesta  el amor del padre entre las personas, así ha de hacerlo la comunidad. Dios solo se hace presente y activo donde existe un amor como el de Jesús. Este es el punto de referencia de la verdadera comunidad y del verdadero discípulo.

  1. Para que vuestra alegría sea total.

Quizá los cristianos hemos meditado poco en la alegría de Jesús, y no hemos aprendido a disfrutar de la vida siguiendo sus pasos. Sus llamadas a buscar la felicidad verdadera se ha perdido en el vacío, tal vez porque las personas seguimos obstinadas en pensar que el camino más seguro de encontrarla no está en la amistad y entrega, sino en otras realidades;  o simplemente porque nos da miedo el ser alegres.

  1. Para que os pongáis en camino y… deis un fruto que dure.

La nueva comunidad que Jesús crea, no puede permanecer cerrada en sí misma.  ¡ Hay que salir al mundo! . Hay que continuar el dinamismo iniciado por Jesús. Ponerse en camino y dar fruto que dure. Ser discípulo es ser misionero; no hay comunidad cristiana si no hay misión. Por eso solo es feliz quien hace un mundo más feliz; solo conoce la alegría quien sabe regalarla; solo vive quien hace vivir, y solo no se siente siervo quien ama.