XVII Domingo del Tiempo Ordinario

XVII Domingo del Tiempo Ordinario

Lun, 22 Lug 19 Lectio Divina - Anno C

Encontrarnos con Jesús este decimoséptimo domingo del tiempo ordinario nos lleva a esa escucha de la palabra a dejarnos formar por Jesús y dejar que ella llegue hasta lo más profundo de nuestro corazón se convierte en proclamación, en proclamación, en anuncio en proyecto de vida. Contemplamos la intercesión de Abrahán y saber que por un solo justo salva a muchos. Y somos salvados mediante el bautismo. En la Eucaristía nosotros vivimos la dimensión, perfecta de nuestro dialogo con Dios, a quien bendecimos, alabamos, suplicamos y damos gracias por su salvación.

Reconstrucción del texto:

  1. ¿Cómo comienza el texto?
  2. ¿Qué hacía Jesús?
  3. ¿Qué es lo que contesta Jesús?
  4. ¿Qué les dice que deben hacer como resumen?
  5. ¿Qué imagen les dejo después?
  6. ¿Cómo comparo la insistencia?
  7. ¿Qué agrego finalmente?
  8. ¿Qué es lo más importante?
  9. ¿Qué debemos pedir a Dios?

La lectura de la palabra de hoy nos presenta “la oración” como  fundamental  para  nuestra vida,  en  relación  con Dios Padre y  con  todos nuestros hermanos. La lectura como catequesis de oración, se divide en tres partes:

El ejemplo de oración de Jesús ante  sus  discípulos.
La  oración  del Padre Nuestro.
La  parábola  del  amigo inoportuno (pedir,  buscar  y  hallar).

Jesús  como maestro de oración causa en  los discípulos  el deseo de orar,  uno  de sus  discípulos le  pide: “enséñanos  a  orar”;  Jesús enseña e instaura  una  nueva  relación de cercanía, familiaridad  y  confianza  al  llamar  PADRE a Dios.

Santificado sea tu Nombre: Dios  es  el autor de la  santificación; no  se nombra el  nombre  de Dios sino que   se sugiere  porque  Dios  mismo  se manifiesta  a nosotros  tal  como  es, en  la  potencia  de su santidad, de esta  manera pedimos  al  Padre  que actúe  para que el honor  de su  nombre  sea limpiado de nuestros  pecados  mediante la  pascua purificadora.

Venga  tu Reino: es otra forma  de  reconocer  la  autoridad  de Dios  sobre  nosotros. Las  bendiciones  de Dios,  riegan  el mundo cuando Él  es  reconocido como  Rey;  Señorío  de Dios  es  el contenido de la  misión  de Jesús.                                                                                      

Hágase tu voluntad: a ejemplo del Fiat  de María que  solo  en  el  corazón de Dios  proviene  la  respuesta  y el hacer la voluntad de Dios nos lleva a la felicidad Danos  cada día nuestro  pan  cotidiano:  esta petición  no  incluye  solamente  la  necesidad del alimento físico  y sino también del espiritual  ya que  Dios  Padre  como buen  Papá se compromete  a  dar  y sostener día  a  día  las  necesidades  de los  hombre  que  lo  siguen.    

Perdónanos nuestros pecados porqué nosotros perdonamos a todo el que  nos  debe. En la antigüedad los deudores terminaban como esclavos de sus acreedores, el perdón del Padre satisface tanto  al pecador  como  al  afectado, el perdón  que  Dios da  no es  una  recompensa  sino un don  gratuito  que hay  que pedir  para  poder ser  capaz  de perdonar.

Y no nos  dejes  caer  en la  tentación.  La  tentación  no es  un mal en sí, es una prueba que nos ayuda a ser  vencedores; esta tercera  petición  suplica  que  a la  hora de las seducciones del mal y de las tribulaciones del mundo, todo creyente y seguidor de Jesús pueda salir  victoriosos en las pruebas.

La  parábola  del amigo inoportuno. Esta  enseñanza  más  que  una  parábola, quiere  mostrarnos  el modo  de obrar  de Dios en comparación del modo  de obrar  del  ser humano.  La  escena  está ambientada en la  naturaleza  de Palestina; el  amigo  que  venía  de viaje hubo  de  emprender  un  viaje  bajo  el sol, para sufrir  las  consecuencias de la  temperatura  alta. En las casas  palestinas  de la  época  existía una  sola  sala  y toda  la  familia la  utilizaba  en las  actividades  del  día  y en  el  descanso  de la   noche. La  petición  del  hombre  que  se encuentra  en plena  noche  recibiendo  a un  huésped inesperado  refleja  el  sentido  de  hospitalidad  de los  pueblos  antiguos  y   la  petición de los  tres  panes, porción normal de un adulto.  El hombre  que  de noche  corre  al  amigo  es la  figura  del Cristo, llamado  a  orar  a  Dios  siempre y  en cualquier  lugar, con  la confianza  de ser  escuchado,  no  porque  lo ha cansado, sino  porque  El es  un  Padre Misericordioso  y  fiel  a  las  promesas.  Esta  parábola  sirve,  para  explicar  con  qué  disposición ora el  discípulo al Padre  Nuestro, con  confianza  total en Dios,  Padre, amable y  justo que  no  se molesta cuando  acudimos  a él  con la  certeza de ser escuchados.