XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Lun, 28 Set 20 Lectio Divina - Anno A

Invoquemos la Sabiduría del Espíritu Santo, su gracia... Él sabe lo que necesitamos, para comprender su Voluntad y con Él vivirla en el hoy de la historia de la humanidad; no tenga afán, Él te quiere hablar. Escúchalo, toma el tiempo necesario…

  • Léela para tu corazón, tu vida( Mt 21, 33-43); la traen los otros dos sinópticos Mc 12, 1-12 y Lc 20, 9-19, con algunas pequeñas variantes. Mateo explicita más la aplicación Eclesial.
  1. Dios traspasa el Reino a un nuevo Pueblo.
    Esta parábola trae rasgos alegóricos; nos conecta con el “canto de la viña” de la primera lectura (Is 5,1-7); pieza literaria de aliento profético, lugar clásico de esta imagen de la Viña, con que los profetas del Antiguo Testamento se refirieron frecuentemente a Israel, el pueblo de Dios.

2. La alegoría alterna contrastados tiempos básicos de un ritmo binario: amor delicado y gratuito de Dios por su Pueblo y pertinaz desamor de este respecto de Dios y los hermanos; cariño y fidelidad frente a desagradecimiento e infidelidad; cultivo esmerado frente a cosecha de agrazones; esta alegoría concluye con realismo según los hombres de Judá, su plantel preferido. Espero de ellos derecho y ahí tenéis asesinatos; espero justicia y ahí tenéis lamentos (v. 7)… como decir la referencia a la vía que constituye uno de los “improperios” de la liturgia del viernes santo…Una vez más la historia bíblica nos muestra que la iniciativa salvadora es siempre de Dios, Él nos precede y acompaña continuamente con su Amor y solicitud paternales (v. 7).

Jesús emplea también repetidas veces la metáfora de la vid y de la viña, por ejemplo en la parábola de hoy, cuyo destinatario no fue originariamente todo el pueblo, sino sus dirigentes religiosos. 
Se puede leer de nuevo la narración de la parábola. Buscando quién es - quién es quién. En la parábola es evidente que la viña es Israel, Dios, los arrendatarios, los jefes del pueblo judío; los mensajeros, los profetas , el hijo muerto, Cristo Jesús y el castigo de justicia además de la destrucción de Israel, la entrega de la viña a otros es decir, la admisión de las naciones paganas en el Reino de Dios.

  • ¿Quiénes son esos “otros” a quienes entrega la viña? Mc 12, 9; Lc 20, 10; Mateo sí especifica; se os quitara a vosotros el reino de los cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos (v.43). Se trata de la Iglesia que es el nuevo Pueblo de Dios, el nuevo y verdadero Israel de Dios (Gal 4,6).
  1. Compendio de la historia de la salvación en dos momentos culminantes.

La referencia Cristológica es patente en dos detalles:

  1. El hijo del dueño es arrojado de la viña y muerto, fuera de la misma, por los malvados y avarientos: “Este es el heredero” (v. 38-49); manifiesta la muerte de Jesús en el Gólgota fuera de las murallas de Jerusalén.

La segunda mención final de la piedra angular (v. 49 Sl 118, 22), preferido por la comunidad Cristiana, para referirse a Cristo el Señor Resucitado y glorificado (Hch 4, 11; 1Pe 4, 7).

  1. La proyección Eclesial.
    Mateo enriquece con marcada intención la enseñanza de la Parábola. Fiel a su objetivo catequético sobre el nuevo pueblo de Dios que es la comunidad Cristiana, enfatiza la misión de la Iglesia, dentro del marco de la historia de la salvación: se les quitará a ustedes el Reino… (v.43). Así desplaza la atención de la imagen inicial de la viña hacia el Reino, que es confiado a la Iglesia. La viña que empezó representando a Israel concluye significando tanto el nuevo Israel, la Iglesia, como el Reino de Dios; así los nuevos arrendaderos de la viña no son exclusivamente sus jefes religiosos,sino el pueblo como protagonista comunitario y fecundo en frutos maduros.
  1. un pueblo que produzca frutos.
  2. Último aviso de Jesús porque está en su meta final del camino de subida a Jerusalén, la ciudad que mataba a los Profetas… como decir: abran los ojos, reconózcalo como el enviado, el mesías, el Hijo de Dios, la última llamada a la conversión de fe.

¿Es que no daban ellos los fariseos frutos de buenas obras? ¿U observaban fielmente las prescripciones de la ley mosaica, ayunos, diezmo, culto? Sí, pero olvidaban “el derecho y la justicia” (Is 5, 7b); el amor al prójimo y la misericordia, la fe, las celebraciones traducidas en frutos para no frustrar las Esperanzas del Señor en esta hora de la humanidad, tiempo de vendimia, sazón y cosecha de Dios, de la Iglesia. Nuestra elección como pueblo a él consagrado; Hijas y Hijos  de la Iglesia no debemos ser motivo de vanagloria sino de fértil responsabilidad cristiana- misionera, comunidad profética en el Espíritu del Señor.

  1. El compromiso de fructificar es de todo el cuerpo Eclesial y de cada uno de sus miembros. Jesús nos dice: Yo soy la vid y vosotros los Sarmientos (Jn 15,5); la viña de Dios está abierta a todos los pueblos, razas, culturas (1Cor 3, 11; Ef 2,19ss; Filp 4, 6-9).
  2. La Eucaristía: Sacramento de hermanos comprometidos en la constitución de un pueblo- comunidad, pujante en frutos del Reino de Dios.