Natividad del Señor  -Misa del día

Natividad del Señor -Misa del día

Lun, 21 Dic 20 Lectio Divina - Anno B

La Palabra eterna se ha hecho pequeña, tan pequeña como para estar en un pesebre. Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance. En el Dios que se hace hombre por nosotros, todos nos sentimos amados y acogidos, descubrimos que somos valiosos y únicos a los ojos del Creador. El nacimiento de Cristo nos ayuda a tomar conciencia del valor de la vida humana, de la vida de todo ser humano. En el Niño divino recién nacido, acostado en el pesebre, se manifiesta nuestra salvación. Que su nacimiento no nos encuentre ocupados en festejar la Navidad, olvidando que el protagonista de la fiesta es precisamente él.

Iniciemos el encuentro con la Palabra de este día de Navidad con la Oración Colecta de la Misa del día: 

Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre
a tu imagen y semejanza,
y de un modo más admirable todavía
restableciste su dignidad por Jesucristo,
concédenos compartir la vida divina
de aquél que hoy se ha dignado
compartir con el hombre la condición humana.
Por nuestro Señor Jesucristo...

Hoy nos encontramos de frente al gran Misterio del amor de Dios Padre al enviar a su Hijo único a revestirse de la carne de la humanidad. El silencio que gira en torno a la noche de Navidad nos invita a contemplar este grande Misterio, al que el evangelista Juan describe maravillosamente en el prólogo. 
Hoy celebramos a Jesús como el Sol que nace de lo Alto (Lc 1,68); de hecho, Él mismo se presentó como Luz del mundo (Jn 8, 12) y en el Prólogo, v. 9 ya lo anunciaba "La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo."
Celebrar la Navidad es tomar conciencia de este misterio: la naturaleza divina y humana de Jesús y, a la vez ,de la Iglesia que lo prolonga en el tiempo. 

"Navidad es la fiesta del nacimiento de Jesús en este mundo, donde es acogido por "los pobres de Israel", de los cuales María es la más luminosa encarnación. El nacimiento de Dios en carne humana ha sido la condición indispensable para la inmolación redentora que se lleva a cabo en el Gólgota: El cuerpo clavado en la cruz es el cuerpo nacido del vientre de María". 

El tiempo litúrgico de la Navidad comienza con las Primeras Vísperas de la Navidad y termina con la Celebración de la fiesta del Bautismo del Señor. 
La Navidad tiene una liturgia privilegiada por la celebración de las tres Misas: La de la Noche, la de la Aurora y la del Día. Inicia con la Misa Vespertina, en la Vigilia, que hace parte de la Solemnidad.
En la Liturgia de la Palabra, la Iglesia nos presenta sabiamente los textos del evangelio que en cada una de las Celebraciones será proclamado, ayudándonos a comprender en una bella secuencia esa misteriosa venida del Hijo de Dios entre los hombres. 
En la Misa Vespertina escucharemos la genealogía de Jesucristo, hijo de David.... que narra san Mateo (el Evangelista que nos acompaña durante este Año del Ciclo B); esto nos permite comprender la naturaleza humana de Jesús, asumida en la dinámica del amor; a la vez, el hecho de ser la realización de la Promesa.

 En la celebración de la noche, es San Lucas quien narra no solo el nacimiento de Jesucristo, Hijo de Dios, sino que proclama de manera gozosa que es el Salvador:  "El ángel les dijo: «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor;" (Lc 2, 10-11).

Ya en la Celebración, conocida como Misa de la Aurora, San Lucas continúa su relato con la reacción de los pastores, que escuchan la Buena Noticia y, después de haber superado el temor y la perplejidad que les produjo un acontecimiento de esta índole, corren y encuentran la bella escena de María, José y el Niño, como les había sido anunciado por el Ángel del Señor, para luego ellos a su vez ser los proclamadores de la misma. 

 Y llegamos así al gran colofón de esta santa Liturgia, podríamos decir, con el hermoso himno conocido como el Prólogo de San Juan, 1, 1-18.

 1 "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios".
En este primer versículo encontramos una gran profundidad en cuanto a la Identidad divina de Jesús, porque él mismo es la voz, el sonido de Dios que comunica a los hombres; dice de él que estaba desde antes con Dios y era Dios; por lo tanto, no da la posibilidad a la negación de su divinidad. 
Se resaltan dos elementos: en el Principio y la Palabra. En el Principio nos lleva al libro del Génesis 1,1 que inicia con el mismo término: En el principio creó Dios el cielo ... y, en el v.3, San Juan dice: "Por medio de él todo fue hecho", que tiene resonancia con el texto que continúa narrando la creación, cuanto Dios dijo. "Y dijo Dios.... y así fue": es por su Palabra. En este sentido, san Juan presenta a Jesús como el horizonte de la historia de la elección y de la creación: un horizonte total y universal. La unidad de la Palabra de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento.

La Palabra o el Logos, que significa verbo, acción, palabra pronunciada -pero no sólo esto, sino que para los judíos la palabra se identifica con la persona misma- es el hilo conductor de Juan que dice: Y la Palabra era Dios. 
En los siguientes versículos, podemos identificar a Jesús como la Palabra:
2-5 "Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron".
Los versículos 6-8, presenta a Juan el Bautista como quien da testimonio de Jesús como Luz. Luego en el versículo 9 retoma el tema de la Palabra y hasta el versículo 13, en los que la está presentando como Luz, como presente en el mundo, hecho por Ella, aclarando que el mundo no la recibió. Y en seguida viene en el versículo 14 , el punto central no solo de la Liturgia como liturgia sino  de nuestra propia historia y sobre todo de nuestra existencia, personal y de la humanidad:

 "Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad."

Es una afirmación que estremece el leerla y ver cuan grande es el amor de Dios por ti, por mí. Se hizo carne (Sarx), quiere decir que asume verdaderamente la condición humana, y como bellamente lo describe San Pablo en su Carta a los Gálatas, que es nacido de una mujer (Ga 4, 4); por tanto, él ríe, el goza, él sufre, siente hambre, en fin, en todo semejante a nosotros menos en el pecado. 

vv.16-17, nuevamente aparece Juan dando testimonio de Jesús, para culminar afirmando la verdad que celebramos y que da sentido a nuestra existencia cuando en el cumplimiento de la voluntad del Padre, Jesús entrega su vida y resucita para darnos la plenitud de la vida, venciendo la muerte y el pecado. Este es el sentido de la Navidad: v. 18 "A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado."  Sí, es Jesús, el Hijo de Dios anunciado por los Profetas y nacido de la Virgen María, muerto y resucitado. 

Para la meditación
Tomemos nuevamente este texto, y dejemos que el Espíritu guíe: ¿Qué me dice a mí que la Palabra existía, que era Dios...?  ¿Veo en cada uno de mis hermanos la Palabra hecha carne, que sufre y llora hoy, por la guerra, el hambre, por la pandemia del Covid 19?
Muy seguramente la Navidad 2020 en el mundo será muy diferente a la de los años anteriores, a causa de la pandemia. ¿Qué luz me da esta palabra de Dios para vivir la Navidad, con quienes tengo a mi lado y cómo ayudar a vivirla y celebrarla con quienes están lejos, o solos?¿Qué otras preguntas o respuestas surgen en mi interior?

Para la Contemplación
En algunos pesebres o belenes o nacimientos, como se denomina la representación del lugar donde nació el Hijo de Dios, acostumbran a colocar en la cuna la Palabra abierta. Pongámonos de frente a esta imagen, y leamos cuidadosamente el Prólogo de san Juan; adoremos a Jesús en esta Palabra y pidamos al Espíritu Santo su luz, para acoger cuando el Hijo de Dios me quiera decir hoy y la manera cómo ha de nacer una vez más en mi corazón; y que Él nos ayude a responder los interrogantes de la siguiente canción, que haremos oración en comunión con la humanidad que sufre no solo los desastres de la pandemia del covid, sino de la pobreza causada por la injusticia:

Dime, dime, Jesús, que naciste en Belén.

Dime, dime, Jesús, dime... dime, por qué.
1. ¿Por qué, si trajiste la paz,
hoy existe la guerra?
¿Por qué, si trajiste el amor,
vive el odio en la tierra?
¿Por qué olvidaremos, Señor,
que nacemos hermanos,
siendo hijos de un Dios
al que Padre llamamos?
2. ¿Por qué, si trajiste la luz,
vive el mundo entre sombras?
¿Por qué, si trajiste el perdón,
muchos, hoy, no perdonan?
¿Por qué olvidaremos,
Señor, que nacemos hermanos,
siendo hijos de un Dios
al que Padre llamamos?
3. ¿Por qué, si sembraste unidad,
va la gente dispersa?
¿Por qué, si eres tú comunión,
nuestra unión se disgrega?
¿Por qué olvidaremos, Señor,
que nacemos hermanos
siendo hijos de un Dios
al que Padre llamamos?