VI Domingo de Pascua

VI Domingo de Pascua

Lun, 03 Mag 21 Lectio Divina - Anno B

La alegoría de la vid define el discipulado cristiano como permanencia en la palabra de Jesús. Esta permanencia es una realidad personal; se realiza como la proximidad entre personas, como una persona permanece en otra: mediante actos estrictamente personales, de amor, confianza, fidelidad, intercomunicación, disponibilidad para el sacrificio. Y, como consecuencia, dará frutos, que en nuestro caso son el amor fraterno.

Estudio Bíblico.
Este domingo, el sexto de Pascua, continuamos a orar con el texto del Evangelista San Juan.  En esta ocasión repasamos las palabras del Señor sobre el mandamiento nuevo, el amor.
Parte de la misión de Jesús es revelar al Padre, enseñar su plan divino de salvación; y lo revela en su infinito amor, este es el principio y fundamento de la comunión divina entre el Padre y el Hijo. Por otro lado, Jesús muestra que es el Padre el que toma la iniciativa, porque es Él quien amó primero, “Como el Padre me amó”. El evangelista San Juan, hace hincapié varias veces sobre la primacía de Dios en el origen de la cosas, basta recordar el Prólogo: allí el Verbo existía desde el principio y vino al Mundo a dar testimonio de la Luz.

El Hijo da testimonio del Padre, da testimonio del amor que los une y los hace comunión. Jesús en su Palabra nos dice que nos ama de la misma manera que el Padre lo amó a él. A pesar de la concupiscencia al mal y al pecado, el hombre tiene la capacidad de responder al amor de Dios, no de la misma manera en que lo hace Dios para con el hombre, por Dios mismo es el Amor. El hombre tiene la “gracia” para amar, por Dios lo amó primero. La forma de permanecer en el amor de Dios es cumpliendo los mandamientos: éste es camino de gracia y santidad.

Jesús quiere que el hombre pueda sentir el gozo que Él experimenta. El gozo de Jesús consiste en ser amado por el Padre y en corresponder a ese amor, cumpliendo su voluntad. El gozo del hombre también es el de sentirse amado, pero cuanto mayor es este gozo, cuando el hombre se siente amado por Dios.
“Y ese gozo sea perfecto”: esta es la vocación de todos los hombres, el llamado universal a la santidad. Cumpliendo los mandamientos, que nos llevan a permanecer en el amor de Dios, es decir poder amarlo con todas nuestras potencialidades, y poder sentirnos amados por Él, éste es nuestro gozo, éste es el camino de la perfección. Jesús no vino a abolir la Ley, sino a llevarla a plenitud a través del mandamiento nuevo del amor. El amor de Dios al hombre, implica del hombre amar en la misma medida a su prójimo. Esta es la forma de llevar la ley a su plenitud.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cuál es el mandamiento que enseña Jesús?
  2. ¿Qué dice Jesús que ocurre si cumplimos sus mandamientos?
  3. ¿Para qué nos dijo esto?
  4. ¿Cómo es la alegría que Jesús quiere para nuestras vidas?
  5. ¿Quiénes son los amigos de Jesús?
  6. ¿Qué misión encomienda Jesús, a las personas que él llama?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Qué significan para mí los mandamientos? ¿Concibo que son una carga pesada? ¿Entiendo que ellos son el camino para permanecer en el amor de Dios?
  2. ¿En qué momentos de mi vida me sentí amado por Dios? ¿Al recordarlo me dan fuerzas para restablecer mi vida de Fe, y mi relación personal con Dios? ¿Me animo a expresar a los demás este amor tan gran de Dios para conmigo?
  3. ¿Qué es lo que me da alegría en mi vida? ¿He considerado en algún momento “alegría” a algo que luego determiné que era un placer menor? ¿Experimento la alegría de ser hijo de Dios? ¿Cómo comunico esta alegría?
  4. ¿Me alegro, y doy gracias, de saberme elegido y llamado por Dios? ¿De qué forma me compromete este llamado hoy? ¿Cuál es el fruto que debo dar?
  5. ¿Examino mi mucho o poco amor para con los demás? ¿Qué significa para mi “amarse unos a otros"? ¿Estoy dispuesto a esto? ¿Por donde puedo empezar hoy?
  6. En este momento crucial que toda la humanidad está pasando a causa de la Pandemia ¿Cuáles son los sentimientos que pasan por mi corazón frente a tanto dolor de nuestros hermanos sufrientes? ¿Es de solidaridad, de compasión  de orar por ellos?