X Domingo del Tiempo Ordinario

X Domingo del Tiempo Ordinario

Mer, 06 Giu 18 Lectio Divina - Anno B

En la perícopa evangélica de este Domingo encontramos dos recuentos, uno al interno del otro. Buscamos ahora comprender el texto en su realidad. Jesús está en Galilea, se encuentra con un pueblo legalista que vienen desde Jerusalén y que no le permite hacer milagros en sábado. Pero detrás de todo eso, hay una gran multitud que va siguiéndole y que confirman sus curaciones. Los demonios abandonan a las personas que se acercan a Jesús; luego sube al monte e instituye a los doce para que estén con Él y para enviarlos hacer su misma misión: expulsar demonios.

En este contexto se mueve Jesús, por el cual es acusado de estar poseído por Belzebú. Jesús vive en lo ordinario haciendo cosas extraordinarias, por eso hasta sus parientes piensan que está fuera de sí. Unos versículos más adelante Jesús empieza a enseñar en las orillas del mar…les cuenta la parábola del sembrador.

Volvamos a leer el texto en silencio y nos vamos a ir dando cuenta en cada detalle…

Meditatio:

En este momento vamos a dejar que el texto nos diga algo para nuestra vida. Nos colocamos en la escena y nos vamos a ir identificando en ella. ¿Quién es Jesús? esta pregunta está en el centro del relato.

¿De qué enfermedades necesito ser curado? ¿Qué neurosis padezco?

Puede incluso suceder que, estando enfermos consideremos enfermos a aquellos que están más sanos. Algo de esto sucede con Jesús de quien sus familiares piensan que “no está en sus cabales”, mientras los letrados y las clases intelectuales de Jerusalén consideran que “tiene dentro a Belzebú”

¿Qué actitudes tengo cuando Jesús viene a sanar a los demás? ¿Cómo contribuyo para que la vida de todos sea sana y bendecida?

¿Acaso estoy cayendo en neurosis colectiva y conductas poco sanas, sin apenas ser consciente de ello? ¿Funciono como “objeto” que gira por la vida sin sentido, reduciéndome a un “sistema de deseos y satisfacciones”, o construyo mi existencia día a día dándole un sentido último desde la fe? ¿Lleno mi vida de cosas, productos de moda, o cuido las necesidades más hondas y entrañables de mi vida? ¿Qué lazos de parentesco tengo con Jesús? ¿Cumplo la voluntad de Dios?

Dejemos que la palabra nos interpele y que se vaya haciendo vida en nosotros…

Oratio-contemplatio:

Devolvamos al Señor, en forma de oración, la Palabra que nos ha donado, que la hemos acogido y hecho nuestra. Podemos expresar nuestra oración como petición, como acción de gracias, como compromiso. Dejemos que ahora se abra nuestro corazón para dejar salir nuestra súplica confiada.

Actio-operatio:

La fe no es una reacción automática, sino una decisión personal que va madurando cada individuo. Por eso, cada creyente ha de hacer su propio recorrido.

El temperamento y la trayectoria de cada uno condicionan, por tanto, el modo de creer de la persona. En cualquier caso, Jesús le da importancia decisiva a una cosa: Es necesario “hacer la voluntad de Dios”. Esta búsqueda realista de la voluntad de Dios caracteriza siempre al verdadero creyente.

¿Cuál es mi compromiso con el Señor? ¿Qué metas me voy proponiendo para vivir en estrecha unidad con el Espíritu?