¡Hasta luego Colombia, tierra querida!

¡Hasta luego Colombia, tierra querida!

Ven, 17 Ago 18 Delegazioni

Es bueno dar gracias al SEÑOR, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo
Sal. 92.21

Mi viaje a esta hermosa y acogedora Tierra Colombiana ha concluido: Tierra rica en humanidad, verde y llena de esperanza. Partí de Italia el 21 de junio y regresé el 16 de agosto con los ojos y el corazón lleno de gratitud al Señor, que me ha acompañado siempre en mis viajes, gracias al Espíritu Santo que me permitió hablar en una lengua de la que sólo conocía algunas frases... gratitud a Dios nuestro Padre porque me permitió "contar" su Palabra celebrada y vivida en la Divina Liturgia con sencillez.
Gracias a aquellos que hicieron posible este viaje: Sor. Theresa, Superiora General, las hermanas del Consejo, la Oficina Misionera, la Directora de la escuela en donde trabajo, que me animó, mis colegas, Hermana María Teresa y hermanas de la Comunidad de Santa Maria en Roma.
Gracias a la Hna. Cecilia Briceño y su Consejo, a las comunidades acogedoras, a cada hermana en particular involucrada en un trabajo agotador, puntual,  y sonriente.
Gracias a las hermanas jóvenes: aspirantes, postulantes, novicias y chicas en búsqueda que con su entusiasmo me recordaron el amor siempre joven.

Un especial agradecimiento a los muchos niños con los que he jugado y cantado, quienes hicieron un montón de fotos, a las niñas del Proyecto 'Manitas Creativas' en Bucaramanga; a los jóvenes, los estudiantes de la escuela de Patricia y Gabriela.
Gracias a la gente de los muchos abrazos, a los novicios de los padres Somascos de Bucaramanga con quienes compartí reflexiones y comida italiana.

Gracias a los Hijos de la Iglesia de San Alberto por la Palabra de Dios escuchada y meditada... por las mega arepas que comimos juntos. Gracias a los varios trabajadores parroquiales que me pidieron algunas instrucciones pequeñas, a los jóvenes que animan las liturgias y que cantan  poniendo a prueba el tímpano... ¡pero está bien así!

¡Espero no olvidar a nadie en esta alegre "procesión" de nombres y rostros! encontrados.

Y, finalmente, no puedo  dejar de recordar con afecto y estima a Nelly, mi amiga de  historia pasada y todavía amiga de historia presente y a quien tuve el gozo de  visitar en Villavicencio, donde vive y trabaja continuando con el mismo celo con que lo hizo Rita Gasparini y la Fundación por ella creada: ¡Huellas de vida!
Las huellas de la vida que Rita, con la ayuda de amigos y seguidores, ha logrado a favor de los pobres, son realmente enormes; estuve en varios comedores donde se reciben niños de diversas edades a diario para consumir, tal vez, su única comida; niños con historias difíciles a sus espaldas, madres muy jóvenes, niños y niñas necesitados no solo de comida. La foto de Rita está bien a la vista en cada lugar de trabajo, compartiendo, orando con su mirada que parece seguirte a todos lados. Estuve en el cementerio para rezar en su tumba, simple, cubierto de flores ... Sentimos una emoción dolorosa.

Mi recorrido concluyó en  el Centro Eucarístico de Bogotá y por último en el Noviciado donde me despedí de esta Tierra tropical; donde los días volaron alternándose entre el frío de Tunja y Bogotá, el súper cálido Bucaramanga y San Alberto y luego pasando por toda una inmersión en la naturaaleza y en la cultura colombiana. ¡Hasta luego Colombia, tierra querida!

Caforio Clara US