IV Domingo de Pascua

IV Domingo de Pascua

Dom, 05 Mag 19 Lectio Divina - Anno C

Jesús, el buen Pastor, da vida eterna a sus ovejas.

La figura de Jesús, el buen Pastor, dice relación primariamente y ante todo a sus fieles, es decir, a la comunidad creyente; pero también en segundo lugar, a los que en el pueblo de Dios continua el pastoreo de Cristo sobre su grey. Por eso este domingo es dedicado para una jornada mundial de oración por las vocaciones al Sacerdocio y a la vida consagrada al Señor (desde 1964, con pablo VI).

Contexto
La lectura evangélica de hoy es la tercera y última parte de la parábola del Buen Pastor (10), que se lee fragmentada en los tres ciclos de este cuarto domingo de Pascua. Si en el año A se centraba la atención sobre la “puerta”, y en el año B sobre el “Pastor” del rebaño, en el presente ciclo adquieren relieve las “ovejas” (vv.27-30). Al pastoreo universal de Jesús hacen también referencia, desde diversos ángulos, tanto el aperturismo apostólico de Pablo y Bernabé (1. lect.) como la visión alegórica del Apocalipsis (2. lect.).

Comentario del texto
El mensaje del Evangelio de hoy es que Jesús, Mesías e Hijo de Dios, es fuente de vida perenne para quienes los siguen. Al texto evangélico precede el ultimátum que durante la fiesta de la Dedicación del templo hacen los judíos a Jesús: Si tú eres el Mesías, dínoslo abiertamente (v24). La respuesta de Jesús remite a las obras que hace; ellas son prueba elocuente de su propia identidad: “Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Así introduce Cristo de nuevo el lema parabólico, volviendo sobre algunas ideas básicas que ya expuso a lo largo de la parábola del Buen Pastor. Y resalta, una vez más, la comunión de Vida que Él crea con sus fieles. Dos son las disposiciones fundamentales para recibir la Vida que El da: conocimiento del Pastor y escucha de su voz.
Partiendo de la figura del buen Pastor, reflexionamos hoy sobre el ministerio Pastoral del Sacerdote, como continuación del Pastoreo de Cristo sobre su pueblo.

Meditación
Yo soy el buen Pastor. Jesús no es sencillamente un pastor. Él es el Buen Pastor. Lo que revela quien es el Buen Pastor, es el conocimiento reciproco entre la oveja y el pastor y el dar la vida por las ovejas.

V.27. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.
Jesús es el Buen Pastor, tiene un cocimiento total de las ovejas. Este conocimiento es reciproco. Jesús conoce a los suyos y los suyos le conocen a él. Este conocimiento es imagen del que existe entre el Padre y el mismo Jesús. El conocimiento lleva a tener una relación personal, a vivir en comunión, y a establecer un diálogo permanente. Jesús viene al mundo para dar la vida y manifestar el amor del Padre por todos nosotros.

V.28. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
Jesús viene al mundo para dar la vida. Esta expresión consiste en la entrega libre y voluntaria de dar la vida por las ovejas. Así Jesús Cumple un acto mesiánico y al mismo ved ahora que yo, solo soy, y que no hay otro Dios Junto a mí. Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo, y sano yo mismo y no hay quien libre de mi mano (Dt 32, 39). ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica (Rom 8,33).

V.29. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre.
La relación del amor de Jesús se conoce por la experiencia de protección que el hombre experimenta: se dice que las ovejas ·no perecerán jamás·. Quizá una alusión a la perdición eterna. Tal expresión sugiere el papel de la mano de Dios y de Cristo que impiden a los corazones de las personas ser arrebatadas por otras fuerzas negativas.

 V.30.  Yo y el Padre somos uno.
Padre y el mismo Jesús. El conocimiento lleva a tener una relación personal, a vivir en comunión, y a establecer un diálogo permanente. Jesús viene al mundo para dar la vida. Esta expresión consiste en la entrega libre y voluntaria de la vida por las ovejas.

La idea de unidad que expresa, aparece repetidamente, pero donde será insistente será en la oración de Jesús: Padre que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros (Jn 17, 21). Es de resaltar también la relación de Jesús con el Padre y lo que lo caracteriza: Es que conoce a las ovejas y es conocido por ellas. Y él da la vida por las ovejas. Esto significa sacrificarse por amor. Las ovejas sienten y perciben cuando una persona las defiende y las protege. Dios es el Buen Pastor. Jesús es el buen Pastor.  Y es así como la Iglesia continúa la obra de Dios y de Jesús.

Comentario
Ya que habéis oído, hermanos, cual sea nuestro peligro, pensad también, por estas palabras del Señor, cual es el vuestro. Vede si sois verdaderamente ovejas suyas, ved si de verdad lo conocéis, ved si percibís la luz de la verdad. Me refiero a la percepción no por la fe, sino por el amor y por las obras. Pues el mismo Evangelista Juan, de quien son estas palabras, afirma también: Quien dice: “yo conozco a Dios”, y no guarda sus mandamientos, miente.

Por eso el Señor añade, en este mismo texto: como el Padre me conoce a mí, yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo que equivale a decir: “En esto consiste mi conocimiento del Padre y el conocimiento que el Padre tiene de mí, en que doy la vida por mis ovejas; esto es, el amor que me hace morir por mis ovejas demuestran hasta qué punto amo al Padre (De las homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios)

Dios es el Buen Pastor. Jesús es el buen Pastor. La Iglesia continúa la obra de Dios y de Jesús. Podemos cantar nuestro salmo y así la Iglesia nos gobierna y nada nos faltará. Ella nos conduce a buenos pastos. Nos conduce así al agua saludable. Ella restaura la mi alma. La práctica de los consejos evangélicos es el pasto preferido del Buen Pastor, el más restaurador, y la Iglesia lo reserva a sus ángeles preferidos. Su código antes de ser restricción es sabiduría, antes de ser ley es amor (Diamantes entre las perlas MOB).

La Iglesia en efecto es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo. Es también el rebaño y cuyo Pastor será el mismo Dios, como él mismo anuncio. Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a las ovejas, sin embargo, es Cristo el que sinceras las guía y alimenta; El, el Buen Pastor y cabeza de los pastores, que dio su vida por las ovejas (Cat. N°754).

Salmo 99

Somos su pueblo y ovejas de su Rebaño
Aclama al Señor, tierra entera
servir al Señor con alegría,
Entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos, 
su pueblo y ovejas de su rebaño.