La Ascensión del Señor –Solemnidad-

La Ascensión del Señor –Solemnidad-

Lun, 27 Mag 19 Lectio Divina - Anno C

En este Domingo en el que celebramos la Ascensión del Señor, se nos revela a través de la Palabra evangélica de San Lucas  el suceso en el que el Señor resucitado nos hace un recuerdo del misterio Pascual, Jesucristo hijo de Dios vivo nos ha regalado el don de la esperanza por medio de su resurrección, aunque en el contexto histórico en el cual se desenvuelve este misterio admirable, no es muy compresivo, se puede contemplar la duda, o la falta de fe de los discípulos ante la muerte material del Señor, y luego cómo se va manifestando Cristo después de su resurrección hasta el momento en que los saca hasta Betania y les revela acción por medio del Padre de ascender a los cielos.

Ahora bien, entrando en el estudio de la Palabra tenemos en los versículos del 46 al 48 “Está escrito que el Cristo debía padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día y que se predicaría en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas” aquí claramente el Señor Jesús les hace un recuerdo de las acciones en las que deben participar sus discípulos, les manifiesta que este misterio es el que deben predicar, el misterio del anuncio Kerigmático, centralizando la resurrección de Cristo. Jesús en estos versículos muestra cómo exhorta a sus discípulos a tener la necesidad de comprender las escrituras para que así puedan amar y conocer lo que van a predicar. Jesús quiere antes de ascender a los cielos abrir la inteligencia a sus discípulos para que comprendan la palabra de Dios dicha por los profetas y repetidas por Él mismo, a la vez podemos contemplar en estos versículos que la vida misma de Jesús es un gesto loable que debe ser imitado, porque desciende primeramente hasta lo más hondo de la condición humana para indicarnos que el camino que se debe recorrer es rebajarse o descender de nuestra propia vida para luego ser elevados como Jesucristo.

Pasando a los siguientes versículos del 49 al 53 nos dice el Señor que “ahora voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre. De momento permaneced en la ciudad, hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto. Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo”. Ellos, después de postrarse ante Él , se volvieron a Jerusalén llenos de alegría. Y estaban siempre en el templo alabando a Dios” y es claro que al inicio de estos versículos Cristo nos confirma la promesa que tiene el Padre del cielo sobre sus discípulos y todos los que le sigan, esa promesa que ya antes en los evangelios de los domingos anteriores de pascua hemos escuchado, y es la promesa de permanecer en el amor de Cristo, porque si amamos tendremos la recompensa del amor en el cielo, si amamos y guardamos su palabra, tendremos la promesa de que el señor “vendrá y hará morada en nosotros junto a Él” Jn 14, 23-29 y por medio de esta promesa seremos revestidos de la Gracia santificante del Señor. Es por eso que en estos versículos se les revela a los discípulos que el cielo no es un lugar al que se va sólo después de morir, es el disfrutar plenamente del amor y de la vida que Jesús resucitado regala a cada hombre, ese es el encargo que tienen los discípulos transformar la tierra en cielo, la realidad en vida plena y alegre acompañada de la esperanza Cristiana que da el Señor por la misma fuerza que tiene como resucitado y glorificado.

Meditatio:
La Ascensión del Señor nos hace revivir uno de los aspectos humanos más frágiles en exigencias al corazón del ser  humano y es la fragilidad de tener un corazón desprendido, que sea capa de donarse así mismo no solamente con una utopía en un cielo lejano, sino que el deber del cristiano, del discípulo de Cristo es desprenderse de todo aquello que no  deja construir el cielo en la tierra y que no deja avanzar en el camino hacia la plenitud, eso fue lo que quiso hacer el Señor con sus discípulos, enseñarles amar el cielo desde la tierra, mostrándoles primeramente toda la fuerza santificante que hay en su palabra que nos da vida y nos alimenta. El Señor Jesús desea en esta palabra que nosotros como Cristianos seamos capaces de rebajarnos en nuestra condición Cristiana para poder un día elevarnos junto al Señor en los Jardines del cielo, es la necesidad que cada uno de nosotros mantenga los pies en la tierra contemplando muchas veces nuestras difíciles realidades en el mundo que pueden desanimar, pero por eso es necesario mantener nuestra mirada en el cielo.

Contemplatio:
¿Soy capaz hablar y obrar según el mandato  del Señor, así muchas veces tenga miedo de ser escuchado(a)?

¿Mi vida Cristiana se fundamenta en la escucha alegre  y gozosa de la palabra del Señor, teniendo como cimiento a Cristo  para construir nuestra escalera al cielo?

¿En mi relación interpersonal con mi prójimo, soy capaz de contemplar en esa persona una forma de llegar al cielo obrando con rectitud de corazón?

Si Cristo nos ha dado la vida eterna, es para anunciarla, manifestarla, celebrarla como la cima de todas las felicidades, ¿soy consciente de esa gracia en mi vida?

Necesitamos Cristianos que acepten  el reto de anunciar a Cristo resucitado, no sólo de labios , sino de corazón aterrizando esta felicidad a sus realidades.

Oratio:
Te damos gracias Señor por la gracia que nos has revelado a través de tu palabra, permite que mi vida día a día sea un constante anhelo de quererte encontrar, de quererte seguir y de poder experimentar tu obra renovadora, para así vivir plenamente con un corazón resucitado. Lleno de  esperanza, de amor y  de Paz, cambia este corazón obstinado en sus terrenales criterios, por  un corazón que sólo desee caminar por los senderos de amor que Tú nos regalas. Amén.