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Liderar desde el Corazón

Liderar desde el Corazón

Comunità Formazione

En un ambiente de profunda fraternidad y recogimiento, se llevó a cabo el Encuentro Nacional de Superiores, organizado por la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC). Bajo el lema de redescubrir la esencia humana detrás del servicio. Líderes de diversas Congregaciones del País se reunieron para recordar que, antes que gestión, el liderazgo es, ante todo, un arraigo en el espíritu.

Un llamado a cuidar la fuente: la Gracia sobre la Naturaleza

Durante las jornadas, el eco de una verdad fundamental resonó en cada rincón: "La fatiga distorsiona el juicio". El encuentro no fue solo un espacio de planificación estratégica, sino un oasis de cuidado humano y emocional. Se enfatizó que un superior solo puede cuidar de otros si primero cuida su propia integridad física, su descanso y su equilibrio emocional, reconociendo que la vulnerabilidad no es debilidad, sino la forma más pura de sinceridad.

Los pilares de un nuevo ritmo

A través de espacios de oración "no negociables" y tiempos de desierto, la CRC propuso un esquema de liderazgo basado en cuatro dimensiones vitales:

  • Ritmo Espiritual: Volver a la oración matutina como el ancla que sostiene el día.
  • Límites con Libertad: Entender la delegación como un acto de amor que fomenta el crecimiento de los demás, rompiendo con la idea de la disponibilidad absoluta que genera resentimiento.
  • Apoyo Fraterno: El alivio de saber que nadie lidera solo. La creación de espacios seguros y confidentes de confianza permitió normalizar las dificultades propias del cargo.

Una fe que se renueva para servir mejor

Este encuentro ha dejado una huella imborrable en los asistentes, quienes regresan a sus comunidades no con más carga, sino con un espíritu renovado. La CRC ha logrado, una vez más, tejer una red de apoyo donde el liderazgo se ejerce con autoridad, pero sobre todo, con la libertad de quien se sabe sostenido por Dios y por sus hermanos.

"Ha sido un tiempo para volver a anclarse en la mirada de Dios y recordar que nuestro primer deber es proteger la luz que entregamos a los demás."