Solemnidad de Pentecostés

Solemnidad de Pentecostés

Lun, 03 Giu 19 Lectio Divina - Anno C

La liturgia de este Domingo en su primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, nos narra el acontecimiento de Pentecostés y nos describe que en el mismo lugar en que aconteció la última cena, en el Cenáculo, estando los Apóstoles reunidos, en esta ocasión con la Virgen María, vino esa fuerza del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre ellos.

Luego el Evangelio de San Juan vuelve a narrar el don del Espíritu Santo, pero en otro episodio de la vida de Jesús. Esta vez Jesús se apareció a sus discípulos y exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. Esta imagen tiene mucha fuerza y además nos ayuda a entender quién es el Espíritu Santo.

Con ese soplo de Jesús se está comunicando la vida interior de Cristo. Decimos en el Credo que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, Jesús sopla su aliento y está comunicando su vida interior.

San Juan Crisóstomo, Padre de la Iglesia, utiliza una imagen muy pedagógica para hacernos entender quién es el Espíritu Santo y lo íntimamente que está relacionado con la glorificación de Jesucristo. Él utiliza la imagen de un frasco de perfume que, cuando está cerrado, uno no percibe el aroma de la fragancia, pero cuando ese frasco se rompe, entonces la fragancia se difunde por toda la habitación. Así ocurre con el Espíritu Santo, cuando Jesús es sacrificado y es glorificado, se expande por todo el universo la fuerza del Espírito que está contenida en Cristo. Cristo glorificado es quien expande el Espíritu por todo el universo y a través de todos los tiempos.

Así el Espíritu Santo realiza 4 acciones concretas en nuestra vida:

  1. El Espíritu Santo es Revelador: Es verdad que la Revelación termina con Jesucristo, cuando Él termina su predicación y asciende a los cielos, la Revelación estrictamente hablando concluye, lo que Dios tenía que decirnos nos lo ha dicho. Pero el Espíritu Santo es Revelador en el sentido de hacernos comprender profunda e interiormente el sentido de las Palabras de Jesucristo. Él nos abre el entendimiento para comprender todo lo que Jesús nos ha dicho. De aquí la importancia de invocarle cuando vamos a escuchar la Sagrada Escritura y pedirle el conocimiento interior de esa Palabra revelada por Jesucristo.
  2. El Espíritu Santo es Unificador: Lo propio del demonio y del pecado es disgregar, separar; y el Espíritu Santo lo que hace en nosotros es sembrar comunión. Precisamente para recibir al Espíritu Santo en Pentecostés era necesario por pedido del Señor que los Apóstoles estuvieran unidos. Unidos podemos esperar la acción del Espíritu, separados y enfrentados, no. De aquí que cuando experimentemos tentaciones de disgregación y enfrentamiento, invoquemos al Espíritu Santo que hace posible el don de la unidad.
  3. El Espíritu Santo es Santificador: Precisamente en el Evangelio cuando Jesús sopla el Espíritu dice: “Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados, a quienes se los retengáis les quedan retenidos”. El Espíritu Santo es el que da el poder santificador a la Iglesia, a la acción de la Iglesia, a los Sacramentos de la Iglesia. Sin el Espíritu Santo no es fecunda ninguna acción en la Iglesia, sólo Él puede santificarnos porque sólo Él es Santo.
  4. El Espíritu Santo es Pacificador: Sólo el Espíritu Santo es capaz de poner Paz en nuestro corazón. Precisamente dice el himno de la Secuencia de este Domingo: “Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, descanso de nuestro esfuerzo”. El Espíritu Santo nos da la gracia de tener una profunda paz interior en medio de muchas dificultades y de grandes batallas en esta vida. En realidad La Paz no es ausencia de dificultades y de conflictos, sino que la paz es la capacidad de vivir en toda circunstancia el don de sabernos plenamente unidos con Dios Padre y con el Hijo en el Espíritu Santo. Nadie puede robarnos la paz cuando estamos en Gracia, cuando nos sabemos inhabitados por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Sólo el Espíritu Santo nos da la paz porque es iluminador y porque es quien mueve todas nuestras acciones. El ideal de un cristiano es ser iluminado por el Espíritu Santo y movido por el Espíritu Santo, Él es luz y fuerza!

Ven Espíritu Santo !!