"En Oriente vimos aparecer su estrella y hemos venido aquí a honrarle"

"En Oriente vimos aparecer su estrella y hemos venido aquí a honrarle"

Gio, 16 Dic 21 Via Ecumenica Conoscere la Chiesa

Todavía falta más de un mes para la fecha de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que en el hemisferio norte solemos celebrar del 18 al 25 de enero (en la semana entre la Ascensión y Pentecostés en el hemisferio sur), pero el tema que las Iglesias de Oriente Medio han elegido para nosotros es un tema puramente "navideño", relativo al misterio de la Navidad: "En Oriente vimos aparecer su estrella y vinimos a adorarle".
Los Reyes Magos, venidos de lejos, desembarcan en Belén para adorar y conocer al niño Jesús, el Príncipe de la Paz, el Amor.
Todavía hoy, muchísimas personas vienen de los lugares más lejanos del mundo para cruzar sus caminos de amor y de paz... Desde el comienzo de su presencia en la tierra,
Cristo ha abierto las puertas de la fe a todas las naciones; toda persona es acogida, amada y redimida por Él. Es bueno que se lo recordemos a nuestras comunidades religiosas y eclesiales, para que no se propague el virus de la indiferencia, como nos recuerda a menudo el Papa Francisco.
Los Magos siguen a una estrella, que aparece y desaparece, se detiene y luego reanuda su camino; les guía -sí- pero por caminos tortuosos que no siempre son comprensibles...
La estrella conduce a los Magos desde Oriente hasta Belén, la Casa del Pan, desde un riente tan lejano y a la vez tan cercano, entonces como ahora. Un Oriente que hoy es escenario de guerras, persecuciones, hambrunas, desertización; todas causas de emigración forzada, de éxodo masivo de nuestros hermanos y hermanas, guiados únicamente por la estrella de la esperanza en un futuro mejor, un futuro de seres humanos dignos de ese nombre.
La Semana de Oración por la Unidad trae consigo un enfoque específico sobre los migrantes, ya que entre los Ortodoxos encontramos numerosos inmigrantes rumanos y de todos los Países de Europa del Este; y entre los Protestantes, abundan las comunidades Pentecostales, formadas por migrantes de todo el mundo. Orar por la unidad de la Iglesia es, por tanto, una forma de presentar cada una de ellas al Señor; y pedirle que nos dé la capacidad, la fuerza y la alegría de reconocer que formamos parte del mismo Cuerpo, acogiéndonos unos a otros.
Por ello, creemos que ya es útil someter a vuestra atención los textos para la oración, a fin de que los utilicéis desde ahora para escuchar al Niño Dios, que inmediatamente después de la visita de los Reyes Magos sufrió la suerte de innumerables niños que hoy se ven obligados a huir de su patria y a vagar en el exilio, con hambre y frío, en busca de un rincón de la tierra donde puedan descansar en paz.
Que el Príncipe de la Paz, que viene a habitar entre nosotros cada año en Navidad, venga a tomar posesión del corazón de cada uno de nosotros y nos enseñe a construir un mundo más fraterno y acogedor, en el que haya admiración y asombro ante el milagro que es cada vida; y ante el valor y la fe que atestiguan nuestros hermanos cristianos de Oriente, que están tejiendo juntos el tejido del ecumenismo de los mártires.