XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Mar, 06 Ott 20 Lectio Divina - Anno A

San Mateo coloca la parábola de este domingo en Jerusalén, días antes de la muerte de Jesús. La gente sencilla le había proclamado Hijo de David (Mt.21,9), mientras que las autoridades religiosas confabulaban el modo de acabar con él. En esta situación, Jesús, pese a saber que llegan sus últimos momentos, nos habla de fiesta y de banquete.

Esta parábola resume, en forma de historia, la relación de Dios con el pueblo judío y con la Iglesia. En principio, la parábola está dirigida al pueblo de Israel, el pueblo de la Promesa y de la Alianza, pero el pueblo judío rechazó la invitación asesinando a los profetas y al mismo hijo del Rey, al Mesías. 

Oración inicial.

Sólo Él puede purificarte, inspirarte, iluminarte, fortalecerte, fecundarte.
Él puede liberarte de la superficialidad y del replegarte sobre ti mismo.
Él garantiza tu aporte al servicio de la Iglesia.
Él calienta tu corazón y lo hace latir en sintonía con la divina voluntad.
Invócalo por ti y por los demás.
Invócalo en nombre de los que no lo pueden invocar porque no lo conocen, pues nadie se ha
preocupado de anunciarlo. AMEN

*Clave de la lectura.
El significado de la parábola resulta muy claro si la leemos en su contexto.
Ella sigue inmediatamente a otra parábola del Reino (Mt 21,33-43) y forma parte de una discusión de Jesús con los sumos sacerdotes y fariseos sobre su misión y autoridad (Mt 21,23-46).
En la parábola precedente, la parábola de la viña, Jesús hace un resumen de la historia de salvación. Dios rodeaba a Israel con una atención particular y esperaba que tantos cuidados produjeran fruto en una vida de fidelidad y justicia. El pueblo rechazó a los profetas. Finalmente, Dios envió a su Hijo, pero a este lo mataron. Llegado a este punto Jesús declara que, dado que Israel continúa rechazando el Reino, este pasaría a otro pueblo, esto es, a los paganos (Mt 21,43). Esta frase nos ofrece la clave de lectura de nuestra parábola, que en realidad es el mensaje anterior con otra imagen y composición.

Para profundizar en el texto.
El banquete del Reino. Los profetas muchas veces anunciaron los bienes de la salvación y en especial aquellos de los tiempos escatológicos con la imagen de un banquete. La primera lectura de la liturgia de este domingo (Is 25,6-10a) es un ejemplo. También Isaías, como Jesús, habla de un banquete preparado por Dios para todos los pueblos, pero el pueblo de Israel, y más específicamente la ciudad de Jerusalén quedan al centro del proyecto de Dios, como mediadores de la salvación que Él ofrece a todos. En el Nuevo Testamento, por el contrario, reconociendo que la “la salvación viene de los judíos” (Jn 4,22), el único mediador de la salvación es Jesús, que continúa ejerciendo su mediación a través de la comunidad de sus discípulos, la Iglesia.

El traje nupcial. Esta imagen, utilizada en la parábola del banquete del Reino, quiere significar que no se entra en el Reino sin estar preparado; el único modo de prepararse a ello es la conversión. En efecto, cambiar vestido en lenguaje bíblico indica cambiar el estilo de vida, o sea, convertirse (ver, por ejemplo, Rm 13,14; Ga 3,27; Ef 4,20,24).

Muchos los llamados, pocos los elegidos. La expresión es un semitismo. En ausencia del comparativo, el hebreo bíblico usa expresiones fundadas en una drástica oposición. Por lo cual esta expresión no dice nada sobre la relación numérica entre los llamados en la Iglesia y los elegidos a la vida eterna. Sin embargo, es verdad que la parábola distingue entre la llamada a la salvación y la elección y perseverancia final. La generosidad del rey es inmensa, pero es necesario tomar en serio las exigencias del Reino. La expresión es una acuciante llamada no contentarse con una pertenencia formal al pueblo de Dios. No se puede tomar la salvación por descontado.

Para Reflexionar:
- ¿Cuáles son en tu vida los “asuntos urgentes” que te impiden aceptar la invitación de Dios?
- ¿Cuál es el traje que pediste concretamente para poder participar en el banquete nupcial del Reino de Dios?