XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

Ter., 13 Out. 20 Lectio Divina - Ano A

El texto que nos presenta la Liturgia de este Domingo, está contenido también en Marcos y Lucas, lo podemos dividir de la siguiente forma para una mayor comprensión:

-Mateo 22, 15-17: La pregunta de los fariseos y herodianos.
-Mateo 22, 18-21: La respuesta de Jesús.

 *Jesús llega desde Galilea a Jerusalén para la fiesta anual de la Pascua. Al entrar en la ciudad es aclamado por la gente (Mt 21, 1-11) y cuando entra al templo expulsa a los vendedores (Mt 21, 12-16). Jesús, reside en Jerusalén, sin embargo, las noches las pasa fuera de la ciudad y vuelve después de la mañana (Mt 21,17). La situación es muy tensa en Jerusalén, en las discusiones con las autoridades, los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los fariseos. Jesús expresa su pensamiento en parábolas (Mt 21,23 al 22,14) y ellos buscan la manera de apresarlo, pero tienen miedo (Mt 21,45-46). El evangelio de este Domingo sobre el tributo al César (Mt 22,15-21) se coloca en este conjunto de conflictos de Jesús con las autoridades.

*En el capítulo anterior, nos encontramos con la discusión entre los sacerdotes y los ancianos sobre la autoridad de Jesús (Mt 21,23-27). Después viene la parábola de los dos hijos, en la que Jesús denuncia la hipocresía de algunos grupos (Mt 21,28-32): siguen dos parábolas, la de los viñadores asesinos (Mt 21,33-46) y la de los invitados que no quieren participar en el banquete nupcial (Mt 22,1-14). En el texto de este Domingo, (Mt 22, 15-22), aparecen los fariseos y los herodianos que le preparan una trampa a Jesús. Le hacen preguntas sobre el tributo que hay que pagar a los romanos. Esto era un asunto polémico que dividía a la opinión pública. Querían a toda costa acusar a Jesús y, así, disminuir su influencia sobre la gente. Primero los saduceos comienzan haciendo preguntas sobre la resurrección de los muertos, otro tema, que es causa de división de opiniones entre saduceos y fariseos (Mt 22,33- 33). Y todo termina con la discusión acerca del mandamiento más grande (Mt 22, 34-40) y del Mesías Hijo de David (Mt 22, 41-45). Con las tres parábolas anteriores a este pasaje, las autoridades judías, diríamos, quedan contra la pared, ya que Jesús cuestionó a fondo su praxis religiosa y los llamó a la conversión. Ellos quedaron mal, por eso “los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra” (Mt 22,15).  Comienza así una serie de discusiones con Jesús, ellos buscarán y tratarán de contradecirlo, de ponerle una trampa y desautorizarlo en público:

1°- El pago de los impuestos al Cesar (Mt 22, 15-22). 2°-  La resurrección de los muertos (22, 23-33). 3°- El mandamiento más importante (22,34-40). 4°- “El Hijo de David” (22, 41-46), aquí Jesús toma la palabra. El clima de hostilidad de la primera cuestión se describe de entrada. Esta vez se enfrentan los fariseos con Jesús, pero no en forma directa sino a través de “sus discípulos, junto con los herodianos” (22, 16a). La oposición contra Jesús se duplica, por eso la alianza entre fariseos y herodianos (22,15-22), la podemos ver en tres partes:

1°- La ambientación de escena (22,15-16).
2°- La trampa puesta a Jesús y su reacción (22,17-21).
3°- El efecto de la respuesta de Jesús sobre sus adversarios (22,22). 

Con dos anotaciones adicionales: 1°- El diálogo es didáctico similar a los rabinos de la época quienes usaban con frecuencia una “demostración”. 2°- El punto central del texto es el v.21b: “lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios”. Es importante tener presente dos cosas:

1°- Dios no exime al hombre de sus responsabilidades, por el contrario, es su origen.
2°- Su poder no entra en competencia con el nuestro: es don, amor y servicio, no apropiación, ni violencia, ni dominio. La relación entre la autoridad del César y la de Dios es desde siempre un campo minado, nunca pacífico: es la misma relación no fácil que tuvieron los profetas con las instituciones.

Sólo quien da a Dios lo que es de Dios, sabe lo que ha de dar al César. Lo que es de Dios, es decir, el fruto del cual el Padre tiene hambre es la libertad de los hijos de Dios y el amor de los hermanos. El que busca esto, encuentra respuesta para el resto.

*Igual que Jesús, también los cristianos de las comunidades de Siria y de Palestina, para los cuales Mateo escribía su Evangelio, eran acusados e interrogados por las autoridades, por los grupos o por los vecinos que se sentían a disgusto por el testimonio de ellos. Es seguro que, leyendo estos episodios de conflictos con las autoridades, se sentían confortados y se llenaban de valor para continuar el camino que habían iniciado.

* Mateo 22,15-17. La pregunta de los fariseos y de los herodianos. Los fariseos y los herodianos eran los líderes locales no apoyados por el pueblo en Galilea. Desde tiempo habían decidido matar a Jesús. (Mt 12,14; Mc 3,6). Por orden de los sacerdotes y ancianos, los fariseos hacen un complot y abordan a Jesús de forma indirecta: a través de una comisión de sus discípulos y un grupo de herodianos (Mt 22,16), quieren saber de Jesús si está a favor o en contra de pagar el tributo a los romanos. Cuando los enviados están ante Jesús, se permiten interpretar cual es la actitud de Él en esa trampa político- religiosa: “Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas” (Mt 22, 16). El título “Maestro” parece irónico. Este título en Mateo sólo se escucha en boca de los enemigos de Jesús (Mt 9, 11; 12, 38; 17,24; 22, 34.36). El resto de la frase es un cumplido para ganar puntos: “tú no tomas partido por las diversas corrientes y personas, te atienes a la verdad; por lo establecido por Dios como camino correcto de acción, tú lo enseñas sea o no del agrado de la gente y sin estar preocupado por lo que pueda venir contra ti”. La valoración de los adversarios es sorpresiva para Jesús:

 1-) Le reconocen su autoridad: “sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza” “eres veraz” significa “eres fiel a tu palabra”. “Enseña el camino de Dios” trasmite una palabra acorde con el querer de Dios, sin tener en cuenta los prejuicios humanos.

 2-) Lo felicitan por ser imparcial. “No te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas”. No se deja sobornar y favorece al litigante más pobre. Y viene la pregunta de los adversarios y respuesta: ¿Cuál es el querer de Dios? (Mt 22,17- 18). El cumplido es la premisa de la pregunta: “Es licito pagar tributo al César o no?” (22,17). Pregunta llena de malicia, bajo la apariencia de fidelidad a la ley de Dios, buscan motivos para enredarlo y acusarlo. Si Jesús hubiese dicho: “¡se debe pagar!”, podrían acusarlo entre el pueblo de ser amigo de los romanos. Si Él hubiese dicho: “¡No se debe pagar!”, podrían también acusarlo a las autoridades romanas de ser un subversivo. Por tanto, Jesús se encontraría, ¡en un callejón sin salida! Su intención no es recta, como lo delata la reacción de Jesús: “Jesús conociendo su malicia, dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis?” (22,18).

*Solicitud y respuesta: Jesús se comporta tal como lo describen al inicio: no traiciona la verdad para estar en paz con los diversos grupos de poder. Con todo no cae en la trampa. Jesús afronta a sus adversarios, les pide: “mostradme la moneda del tributo” (22,18-21). El gesto es curioso pues, por motivos religiosos, los fariseos se negaban a tocar con sus manos las monedas sacrílegas del tributo. Pero de hecho lo pagaban. Con razón, Jesús los acusa de “hipócritas”. La respuesta denuncia su incoherencia: quienes en la vida cotidiana se acogen al señorío del emperador aprovechan las ventajas de esa situación y no tienen motivo para plantear como un problema de fe el pago del tributo.

Mt 22,18-21ª: Jesús, conociendo su malicia e hipocresía les dijo: “Mostradme la moneda del tributo”. En la respuesta Jesús no pierde tiempo en discusiones inútiles y va directamente a la cuestión: “¿De quién es esta imagen y la descripción? Ellos responden: “¡Del César!”. Para Jesús, Dios y el emperador no compiten; la fidelidad a Dios no se demuestra con el rechazo del tributo al emperador, por eso: “lo del Cesar devolvédselo al Cesar”, pero Dios y quien detenta la autoridad terrena no están en el mismo plano. Dios tiene exigencias superiores a las del emperador y el emperador no tiene autoridad para atribuirse competencias de Dios, “lo de Dios a Dios” y a nadie más.

-Conclusión de Jesús: Mt 22,21b: Jesús, sin preámbulos los lleva a la conclusión: “¡Pues, lo del César, devolvédselo al César y lo de Dios a Dios!”. Ellos, reconocían ya la autoridad del César y estaban dando ya al César lo que era del César, porque usaban sus monedas para comprar o vender y hasta para pagar el tributo al Templo. La pregunta por consiguiente era inútil. ¿Por qué preguntan por algo, cuya respuesta era evidente en la práctica? Ellos, que por la pregunta fingían ser siervos de Dios, estaban olvidando lo más importante: Olvidaban dar a Dios lo que era de Dios. Mas a Jesús le interesa que “den a Dios lo que es de Dios”, en una palabra, que recuperen al pueblo que por su culpa se había alejado de Dios, porque con sus enseñanzas habían cerrado la entrada al Reino (Mt 23,13). “Dad a Dios, lo que es de Dios”, es decir, practicad la justicia y la honestidad según las exigencias de la ley de Dios; porque a causa de su hipocresía estaban negando a Dios lo que era debido. Los discípulos por tanto debían darse cuenta de esto. Porque era la hipocresía de fariseos y herodianos la que estaba cegando sus ojos. (Mc 8, 15).

En tiempo de Jesús, el pueblo de Palestina pagaba muchos impuestos, tributos, tasas, multas, contribuciones, ofrecían dones, diezmos. Según cálculos hechos por expertos, se destinaba la mitad de las entradas familiares para pagar los impuestos.

Reflexión… En (Isaías 45, 3-5) notamos la ternura inmensa de Dios… con Israel, su escogido a quien llamó por nombre, cómo le dio un título de honor y le recuerda “Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios”.  En lo que hemos reflexionado ¿vemos que Jesús, el Hijo de Dios es aceptado? Entre Fariseos y herodianos hay rechazo y solo buscan la forma de hacerlo desaparecer. El Hijo de Dios nos invita a dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. ¿Qué sentido tiene esta frase para nosotros?

La Palabra de Dios nos cuestiona, y nos invita a “dar gracias en todo momento”, como nos lo recuerda San Pablo…y aún en los momentos fuertes y dolorosos que estamos viviendo, ¿Cómo no implorar a Dios los unos por los otros y confiar en su misericordia? Que María Santísima, Madre de la Iglesia que supo dar a Dios lo mejor de sí, nos guie en nuestro diario caminar.