I Domingo de Cuaresma

I Domingo de Cuaresma

Dom., 11 Fev. 18 Lectio Divina - Ano B

El primer domingo de cuaresma nos sorprende como una gran llamada a la lucha y a la conversión, un decidido camino hacia la Pascua. Tiempo para escuchar la palabra, para orar, para retornar al corazón, para volver a la caridad fraterna. Tiempo para luchar y vencer, pues sin lucha no hay renovación interior.

En este primer domingo las dos primeras lecturas nos hablan del <<diluvio>>. Un acontecimiento que es tipología de los cuarenta días que dan sentido al tiempo de Cuaresma. En la segunda lectura se habla del bautismo que los catecúmenos van a recibir en esa arca de la alianza y de la salvación que es la Iglesia, porque como en otros tiempos cruzando las aguas se salvaron el arca de Noé, así ahora se salvan los bautizados atravesando las aguas de la muerte y de la vida.

De la misma forma la Liturgia de este domingo nos regala una perícopa del evangelista San Marcos en donde sin duda vamos a encontrar dos temas importantísimos que nos ayudan a iniciar nuestro camino hacia la Pascua, por eso el texto nos deja ver los pasos a seguir para llegar victoriosos al encuentro con Jesucristo Resucitado. Las dos partes que queremos hacer énfasis hoy para nuestra reflexión parten de la persona de Jesús, como ejemplo vivo y claro de lo que debe ser la vida cristiana a nivel personal y social.

  1. 1. Jesús toma un tiempo de preparación antes de ejercer su misión.
  • … el Espíritu Santo le empuja al desierto…
  • …permaneció en el desierto…
  1. 2. Jesús ejerce su misión.
  • …marcho Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios…
  • …convertíos y creed en la Buena Nueva.

El Evangelio de Marcos relata claramente una secuencia de acciones que Jesús va realizando en su vida y que el Padre realiza en él, fruto de una íntima relación que existe entre los dos. El texto es claro, la primera acción que encontramos no es la de Jesús sino del Padre a través del Espíritu, dice:

  • … el Espíritu Santo le empuja al desierto… es una acción concreta que viene directamente de Dios Padre para hacerse fecunda en la vida del hombre como se hizo en Jesús, quien estando disponible generosamente a la voluntad de Dios se deja empujar al desierto para iniciar una nueva vida por la gracia de Dios. Por eso hoy antes que todo preguntémonos ¿Quién guía mi vida?; solo así sabremos discernir verdaderamente la voluntad de Dios y nuestro tiempo de preparación a la Pascua no será echado en saco roto.  

Pues siempre somos llamados por el “Espíritu” de Jesús a salir de nuestras seguridades y de nuestros apoyos. Es necesario dejar lo que es garantizado y establecido. Porque el Espíritu es una fuerza, que nos saca de nosotros mismos y de nuestras estructuras: es la crítica radical del hombre, la continua puesta en discusión del hombre en su espíritu y en sus instituciones.   

  • …permaneció en el desierto… cuando se ha iniciado un camino de conversión se debe permanecer a pesar de las dificultades del desierto, nos lo enseña Jesús que permaneció y fue tentado por el espíritu del mal. “Fue probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado.” (Hb 4, 15); “fue probado” y “sufrió personalmente” (Hb 2, 18). Jesús permanece fiel al proyecto de liberación de Dios y se ha abandonado a Él totalmente.

Así el hombre es reconstruido y nuevamente puesto en pie; y se vuelve a encontrar así mismo. Las tentaciones son las diferentes crisis, en las que nos debatimos: la desesperación y la desconfianza, las seducciones y los atractivos, que pueden llevar a una pérdida de fe, de la esperanza y del amor. Para que esto no ocurra dispongamos con toda confianza y coloquemos nuestras vidas en las manos de Jesucristo, y podremos permanecer siempre fieles al plan de salvación.

  • …marcho Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios… Jesús comienza de inmediato “predicando el evangelio de Dios”. Lo que interesa no es la doctrina o la enseñanza de Jesús, sino el mismo Jesús. Él es el primer hombre que ha recorrido el camino de la liberación de la esclavitud hasta la libertad absoluta del “Hijo”. Lo importante es recorrer el mismo camino, seguirlo a Él.

¿Qué tenemos que hacer entonces? Cambiar nuestra vida y cambiar el mundo. Esto es necesario y urgente. El hombre viejo y el mundo de la injusticia y de la opresión deben morir, para que nazca un hombre diferente y una sociedad diferente: un mundo más justo, hombres más capaces de amar, una vida vivida en una paz más profunda y duradera.

  • …convertíos y creed en la Buena Nueva. Convertirse significa volverse hacia la luz que apareció en Jesús, significa darse cuenta de la realidad del reino, ver qué hay y por lo tanto, reorientar la propia vida hacia una nueva dirección, colocándose en el camino nuevo que Jesús, primer hombre ha recorrido.

Creer en la Buena Nueva es comportarse consecuentemente, es decir, convertirse, volverse hacia el reino. Este volverse significa en concreto creer en el evangelio, es decir, confiar en el anuncio gozoso que ya se halla presente para cada hombre en el hombre Jesús. Creer no es un acto intelectual y tampoco es esfuerzo moralista: es adherirse totalmente al reino, que se manifiesta en Jesús.

El camino que propone el evangelio para realizar estas posibilidades es la fe en el evangelio de Dios que nos dispone a una obra liberadora radical e indomable a todos los niveles en lo vivo de la historia humana. Aquí está el fundamento de la esperanza activa en un fruto nuevo, que será un don del amor de Dios y obra del hombre.

Abandonémonos en los brazos de Dios y con total confianza proclamemos el evangelio. Dios nos levanta y nos hace sentir su compañía, con esta fuerza testimoniaremos ante el mundo que Dios es el único que le da sentido a nuestra vida.

La misión es lo que el amor no puede callar” Papa Francisco