XIX Domingo del Tiempo Ordinario

XIX Domingo del Tiempo Ordinario

Ter., 07 Ago. 18 Lectio Divina - Ano B

En estos versículos continua el discurso   y la polémica sobre el pan de vida. Después de repartir el pan, Jesús se ha revelado como el pan de vida. En el auditorio, algunos reaccionan negativamente, ya lo habían hecho antes, pero esta vez no se atreven a decirlo en voz alta,” murmuran” (v 41). No aceptan a Jesús  como pan bajado del cielo, es decir, como dador de vida, como traedor de los signos mesiánicos. Murmuran como lo habían hecho en el desierto sus antepasados  que se quejaban de la falta de alimento (cf. Ex 15-17).La murmuración conlleva a la incredulidad. Quienes murmuran son los judíos.  Su mayor argumento es la humanidad de Jesús. Conocen su origen humano, se trata sólo  del hijo de José (v.42) que para ellos es incompatible con la calidad  divina  que implica su pretensión.

Seguir a Jesús, creer en él, es tener vida eterna desde ahora; y la vida eterna es la vida de comunión que une al Padre con el Hijo (v.47). De esa vida Jesús es el pan. Él la alimenta con su testimonio, con su enseñanza, con la entrega de su existencia. La muerte no pone fin a la vida, como ocurrió con los que se alimentaron con el Maná  en el desierto (vv. 49-50). Es la carne de Jesús, su cuerpo, que sufrirá la muerte en la  Cruz, lo que nos da la vida. Así, lo que causa la incredulidad de los representantes del pueblo, la humanidad de Jesús, se presenta como materia de fe y fuente de vida. Según el relato de Juan, Jesús repite cada vez de manera más abierta que viene de Dios para ofrecer a todos un alimento que da vida eterna. La gente no puede seguir escuchando algo tan escandaloso sin reaccionar

El texto es una autopresentación de Jesús. En ella se nos manifiesta como la respuesta  a  las necesidades y esperanzas del ser humano. Para que sea así, la única condición que se impone a l ser humano es la fe. El creer o ir a él es gracia  concedida por el Padre y al mismo tiempo quehacer humano. El evangelista utiliza el célebre  yo soy, que es una fórmula de revelación que pone de relieve lo que es Jesús para el ser humano.

La palabra nos invita a trabajar por el pan que  da la vida y la salvación, el creyente tiene que alimentarse con el cuerpo y la sangre de Jesús, es el alimento esencial.

Creer en Jesús es tener vida eterna, ahora preguntémonos; ¿me dispongo debidamente para escuchar su palabra, que es vida?, ya que es ella; “la palabra”  la que me dispone el corazón para descubrir en ella la voluntad de Dios. Jesús se nos  dona gratuitamente en la santa Eucaristía, ¿Agradezco este Don de Dios y como lo vivo? 

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