
Tierra Santa. Septiembre 2026
Dom, 18 Ott 26 Vita di istituto
Comenzando enseguida con la Eucaristía en la Capilla del aeropuerto “Adolfo Suarez”, en Madrid, hemos vivido una semana intensa de alegre y simpática convivencia bajo la guía de Fray Luis Quintana OFM, de la Parroquia “Cristo de la Paz. Hemos experimentado que en este momento se puede ir sin problemas, se respira paz, tranquilidad y mucho respeto entre culturas y religiones diversas. Siendo un pequeño grupo, de España y algunos de Colombia, los franciscanos nos abrían las puertas con facilidad, incluso donde, en otras ocasiones, no se podía entrar.
Siempre pensé que para seguir a Jesucristo no hacía falta ir a su País, pero al mismo tiempo deseaba hacerlo, al menos una vez en la vida para, con un mayor conocimiento, mejor amar y servir. Finalmente pude realizar el sueño, y es que sabemos cuánto nos ayuda el poder ver y palpar, no solo oír, para que los sentimientos de Cristo nos pasen de la cabeza al corazón, para comprender mejor toda la Sagrada Escritura.
En Nazaret nos quedamos más tiempo y estar donde el Verbo se hizo carne fue una maravilla En la casa donde María recibió el Anuncio, partiendo desde allí la evangelización al mundo entero. La casa de José donde Jesús vivió tantos años oculto. Ver el Huerto de los Olivos: “Padre, Hágase tu voluntad”, sí, aquí estoy, haz de mí lo que quieras, es un poco el resumen de mi vocación religiosa: Adsum. Heme aquí, donde quieras, cuando quieras y como quieras.
Hemos celebrado oraciones particulares como el Ángelus solemne precisamente en la Basílica de la Anunciación –era el 8 de septiembre-. El Rosario de san José en su casa. Los matrimonios renovaron las promesas en Caná. Los Religiosos renovamos la Profesión y todo del grupo, en el Jordán, el Bautismo. El Vía Crucis por las calles donde Jesús mismo lo vivió. La procesión del Santo Sepulcro. La Eucaristía en el Cenáculo, etc.
He podido pedir por todas vosotras, mis queridas hermanas, familiares, compañeros de trabajo, de la Parroquia, amigos y quien no tiene la oportunidad de este gran regalo. Deseo retener en la memoria este viaje para que me ayude a meditar mejor la Palabra que la Iglesia me ofrece cada día y así dejarme transformar por ella.
En el Sepulcro estaba escrito: “No está aquí, ¡ha resucitado!
Claro: ¡Ha resucitado! ¡Está en Madrid! Gracias.
Asunción Palacios EF
